Amigos y Amigas:

Quiero darles la más cordial bienvenida al lanzamiento del Diplomado en Atención Geriátrica, el cual es posible gracias a la Cooperación de Taiwán.

Cuando comenzamos a trabajar en programas sociales a favor de las personas mayores, identificamos serios desafíos en la atención en salud, principalmente en el tema de mejora de la atención y la especialización de los servicios que reciben las personas mayores en todo el país.

Fue de esta forma que a partir del año 2009, comenzamos un trabajo coordinado y conjunto con el Ministerio de Salud, que culminó con la incorporación de más de 40 mil personas mayores en los equipos comunitarios de salud o ECOS.

Si bien este esfuerzo fue relevante, cuando en el año 2015 realizamos el proceso de consulta para la construcción de la Política Nacional para las Personas Adultas Mayores, los y las participantes señalaron como una necesidad prioritaria el contar con más servicios de salud donde les procuraran un buen trato.

Tomando de punto de partida esta necesidad, así como el derecho de esta población de contar con servicios de salud especializados y que promuevan su dignidad, decidimos apostarle a impulsar procesos de formación especializada.

Esta estrategia permite contar profesionales que adquieran las herramientas necesarias para comprender el envejecimiento y para responder de manera oportuna y eficaz a las personas mayores.

Lamentablemente todavía no existe una maestría o doctorado para la formación en geriatría o gerontológica en el país.

La mayoría de las universidades aun no visualizan que dentro de 15 años, por cada 100 habitantes, 20 serán personas adultas mayores; y que dentro de 50 años, habrá más mayores que niños y niñas.

Sin embargo, ya algunas universidades o centros de formación técnica ya están incorporando el tema de envejecimiento en sus programas, lo cual da una esperanza a contar en un futuro cercano con programas de especialización en la materia, por lo que aprovecho para hacer un llamado a los centros educativos a interesarse en el tema de envejecimiento, no solo como un área de formación necesaria por los desafíos futuros, sino también como una opción de profesionalización y búsqueda de fuentes de empleo para quienes realicen labores de atención y cuido para una población creciente que requerirá una mejor oferta de servicios.

Como Secretaria de Inclusión Social, quiero reiterar mi compromiso en la especialización de profesionales en temas de envejecimiento, ya que es un elemento clave para impulsar programas y servicios para este sector.

Durante los últimos 4 años, hemos graduado a más de 120 profesionales de medicina, enfermería, derecho, trabajo social, psicología, entre otros, con el diplomado en gerontología social.

Esto ha permitido impulsar unidades de atención gerontológica en algunas instituciones públicas, reformas de servicios para mayores en otras o crear direcciones específicas para su atención, o se han creado asociaciones de profesionales interesados en el tema.

Es a través del compromiso de muchos graduandos del diplomado en gerontología social que se han comenzado a abrir nuevos espacios de investigación y de formación, los cuales son vitales para comprender este fenómeno, reconocer derechos y desarrollar los programas que necesitan.

Este día, sin embargo, no es para hablar de los muchos y muy diversos logros del Diplomado en Gerontología Social, sino para abrir un nuevo capítulo en la formación de profesionales con el Diplomado en Atención Geriátrica, el cual se enfoca en la atención a personas mayores dentro del ámbito de la salud.

El Diplomado en Atención Geriátrica que inauguramos hoy, busca como objetivo que los profesionales cuenten con las herramientas básicas necesarias para el cuido de la persona mayor, particularmente la que tiene enfermedades crónico degenerativas, deterioro cognitivo y dependencia.

Con este diplomado queremos dar un primer paso para la creación de un postgrado en geriatría que permita a más profesionales de la salud formarse en atención a un sector creciente y olvidado de la sociedad.

Sabemos que no todas las personas profesionales tienen vocación para prestar servicios de salud a personas mayores y el estar obligada a atenderles puede generar una gran carga de frustración donde la persona mayor termina siendo la víctima.  Esta realidad impone tomar medidas para prevenir y sancionar cualquier caso de violencia en el ámbito institucional.

La violencia institucional a las personas mayores no es solamente propinar golpes o decir una grosería.  Puede manifestarse de formas más sutiles, pero igualmente nocivas:  puede ser no brindar alimentos o medicinas, bañar a los mayores frente a todos los pacientes, amarrar a la persona mayor a una cama bajo la excusa que es más fácil tenerla controlada, o hacer cualquier otra cosa que avergüence o denigre a los y las mayores.

Todas estas prácticas, que constituyen verdaderas violaciones sistemáticas a los derechos humanos, y que se encuentran tan naturalizadas y arraigadas desde hace mucho tiempo en el sistema, deben ser eliminadas del sistema de salud.

En su lugar, debemos establecer servicios que dignifiquen, promuevan derechos y permitan la participación de los mayores en aras de su propio bienestar.

Es por ello que a la par del diplomado que inauguramos este día, vamos a impulsar junto con CONAIPAM una serie de acciones en materia de sensibilización y promoción del buen trato.

Las instituciones y hogares que han postulado participantes, están comprometidos desarrollar acciones formativas y de sensibilización en sus centros. Esto con la idea de replicar la formación y promover un cambio en la mentalidad y conducta de los y las profesionales.

Debemos eliminar la idea que mejorar los servicios a mayores solamente pasa por una mayor inversión.  Creo que el tema gira también en torno a un cambio de visión sobre el envejecimiento y un cambio en el trato que procuramos a nuestras personas mayores. La amabilidad y respeto a los mayores no es cuestión de dinero, sino de un cambio de valores.

Quiero agradecer al Gobierno de China-Taiwán, a través de su representación en El Salvador, por confiar en nuestra institución y en mi gestión para poder llevar adelante este proceso de formación para profesionales de la salud.

Quiero agradecer además a las instituciones que componen el Consejo de Atención a los Programas del Adulto Mayor y a su Comité Técnico, así como a la Dirección de la Persona Adulta Mayor, por el apoyo mostrado en las jornadas de validación del diplomado y en la identificación de las personas participantes.

Espero que los esfuerzos impulsados desde la Secretaría y CONAIPAM, sean el comienzo de un tiempo donde las personas mayores no mueren debido a la ignorancia o desidia del resto de la sociedad.

Este el momento de construir no solo el país donde queremos envejecer dignamente, sino el que le dejaremos a las futuras generaciones de personas adultas mayores.

Muchas gracias.