Muy buenos días.

Estoy muy feliz de compartir con ustedes este día, gracias a la invitación que amablemente me hiciera la Unidad Nacional para la Prevención y Control del Cáncer del Ministerio de Salud, para participar en el TERCER SIMPOSIO Y SEGUNDA FERIA DE SALUD “UNÁMONOS CONTRA EL CANCER”.

Este importante evento permitirá que integrantes de instituciones públicas del sistema de salud, organismos de la sociedad civil, asociaciones que trabajan en la lucha contra el cáncer, escuelas de enfermería e instancias privadas especializadas en la atención del cáncer, conozcan la experiencia de diferentes especialistas, quienes expondrán temáticas relacionadas con el diagnóstico temprano, el tratamiento, los cuidados paliativos, el proceso para enfrentar el dolor y el proceso de rehabilitación.

Recientemente estuvimos celebrando el Día Internacional de la Sensibilización contra el cáncer de mama, campaña cuyo objetivo fundamental es el de promover en la población, tanto mujeres como hombres, el conocimiento sobre los diversos tipos de cáncer, sus factores de riesgo, la rehabilitación, así como la atención temprana y oportuna en los diferentes establecimientos de salud a nivel nacional.

En Ciudad Mujer estamos permanentemente desarrollando una intensa campaña de sensibilización e información para que más mujeres visiten las diferentes sedes de Ciudad Mujer y puedan practicarse de forma gratuita los exámenes para la prevención del cáncer de mamas y el cáncer cervico uterino.

Me llena de mucha satisfacción informarles que gracias a estos servicios que son ofrecidos en las seis sedes de Ciudad Mujer, ya hemos contribuido a salvar la vida de 91, 300 mujeres. Y porque les digo esto, bueno porque gracias a que ellas se practicaron 32, 500 exámenes de mamografía y 58, 800 citologías, pudieron prevenir el desarrollo de un cáncer de mama o de un cáncer cervico uterino.

En las seis sedes de Ciudad Mujer, localizadas en Colón, San Martín, Usulután, Santa Ana, San Miguel y Morazán, estamos siempre informando y educando sobre el cáncer de mama y el cáncer cérvico uterino, con el objetivo de aumentar la atención y el apoyo en la detección precoz, el tratamiento y los cuidados adecuados para la misma.

Esto es porque sabemos que el cáncer es una de las enfermedades que más afecta la salud y vida de las mujeres, de sus familias y de sus comunidades.

Es por eso, el enfoque de este simposio me parece el más oportuno y adecuado: cómo abordar la atención del cáncer de una forma integrada e integral y cómo unirnos todas las instituciones en la lucha de esta mortal enfermedad.

Este enfoque nos demuestra la preocupación, tanto del Ministerio de Salud, como de las instituciones privadas y de las personas profesionales en la salud, de comprender de mejor forma el impacto que tiene un diagnóstico de cáncer en cualquier ser humano, y así orientar los esfuerzos en brindar las atenciones y apoyos que sean más adecuados, tanto para los pacientes como a sus familias.

Ustedes saben que justo en estos momentos, yo misma estoy en mi tratamiento de cáncer.

Gracias a que me detectaron a tiempo esta enfermedad, tengo ahora la oportunidad de continuar con mi vida, y es por ello que me he dado la tarea permanente de trabajar en la prevención de esta enfermedad, que es tan dolorosa para la persona que la enfrenta, como para su entorno familiar.
Por eso, permítanme compartir con ustedes, algunas breves reflexiones, no sólo desde mi función como Secretaria de Inclusión Social, sino también, como una mujer que sabe lo que es recibir ese diagnóstico y enfrentar la ruta para librarse del cáncer y ser una sobreviviente.

En primer lugar, una atención integrada e integral no es posible si no cumple dos requisitos fundamentales: debe ser una atención de calidad y, sobre todo, con calidez. En una sola palabra: debe ser una atención profundamente HUMANA.

La forma en que cualquier profesional de la salud trate a un paciente de cáncer es fundamental en su vida. Me refiero no sólo a que cuente con el conocimiento y la capacidad de dar un diagnóstico oportuno y correcto, sino también a la manera en que comunique el diagnóstico a la persona.

Una de las cuestiones más importantes para cualquier paciente, es tener la información que nos permita tomar las mejores decisiones. Y esta información debe ser accesible, comprensible, dando respuesta a todas las preguntas, sin importar lo repetitivas que puedan parecer a un profesional de la salud.

Sinceramente, el contar y comprender esa información marca la diferencia de iniciar la batalla con mayor confianza, y caso contrario, hacerlo con mayor angustia y ansiedad. Influye, pues, en el estado anímico de los pacientes y de sus familias.

Otro aspecto fundamental en la atención integrada e integral se refiere a la visión holística que debe estar presente para lograr la recuperación de la salud física de las personas con cáncer, y minimizar los impactos de las cirugías, las quimioterapias, radiaciones y demás tratamientos.

Me refiero, desde el punto de vista médico, a la atención a la salud visual, dental, dermatológica, entre otras que ustedes conocen mucho mejor que yo.
Pero también, y desde el punto de vista multidisciplinario, una atención integrada e integral implica la atención coordinada con profesionales de la psicología y del trabajo social.

Por supuesto, la atención psicológica y la emocional que se brinda a pacientes y sus familiares o a cuidadores, es fundamental para disminuir angustias, temores, crisis, depresiones y tantos otros efectos que pueden generarse al afrontar una situación de cáncer.

Y es porque cuando a una persona le dan un diagnóstico de cáncer, no solo ella lo sufre: todo su entorno vive y batalla contra la enfermedad, por lo que la atención debe abarcarles también.

La labor de trabajadoras y trabajadores sociales es otro aspecto vital para determinar los recursos o redes de apoyo que la persona paciente y sus familiares pueden necesitar para afrontar el tratamiento.

Recordemos que muchas personas son responsables únicos de sus familias y ven disminuidos sus ingresos a causa de la enfermedad; otras viven en lugares alejados de donde deben recibir los tratamientos y muchas veces no cuentan ni para el transporte; o simplemente desconocen hacia dónde dirigirse o qué trámites realizar, entre muchas otras situaciones.

Es allí donde el trabajo social cumple una función trascendental, orientando, buscando alternativas, gestionando apoyos y creando redes, tanto en otras instituciones públicas competentes, como en entidades privadas, ONG´s, pero también en las propias familias y en las comunidades.

Y es aquí donde quiero hacer un agradecimiento público y lleno de mucho cariño y amor a las religiosas del Hospital La Divina Providencia y a todo el personal que labora en estas instalaciones, porque día a día brindan ese cuidado profesional, eficiente y cálido a las personas que padecen cáncer.

Gracias infinitas a todas estas personas que dan esperanza y amor a quienes enfrentan una dura batalla contra el cáncer.

Finalmente, otro aspecto que me parece importante destacar esta mañana, en el marco de este simposio y de esta feria de salud es lo referente al autocuido de los y las profesionales de la salud.

Sabemos que ustedes, ya sean personal médico, de enfermería, de psicología, trabajo social y otros, son de los profesionales que más sufren del denominado “síndrome del quemado”, bajo un estrés constante, luchando a diario con la vida y la muerte de pacientes.

Por ello, y tal como lo hacemos nosotras en Ciudad Mujer, se debe contar con herramientas y mecanismos de autocuido que les permitan afrontar el estrés, construir una vida positiva, asertiva que nos permita, además, mantener siempre la empatía y la solidaridad con las personas que padecen esta enfermedad. Esto contribuye a desarrollar una atención humanizada y humanizante.

Tengo la certeza que este tercer simposio y segunda feria de salud, nos permitirá seguir avanzando en esa ruta que estamos construyendo para hacer que la atención a todas las personas con cáncer sea cada vez mucho más digna y mucho más humana.
Nosotras desde las sedes de Ciudad Mujer estamos trabajando arduamente para que más mujeres, en todo su curso de vida, sepan cómo detectar tempranamente el cáncer de mama y el cáncer cervico uterino, que constituyen la segunda causa de muerte de las mujeres en El Salvador, solo después de la muerte por traumatismo craneano.

Por ello les deseo los mayores éxitos en el desarrollo de esta importante jornada.

¡Muchas gracias!