Señoras y señores:

Me siento muy complacida de visitar este edificio central de nuestra Policía Nacional Civil, y firmar justo aquí, una carta de transferencia que beneficiará directamente a las mujeres agentes policiales, quienes recibirán unos paquetes de productos personales que mejorarán las condiciones de desarrollo de sus importantes labores.

Como Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, reconocemos y valoramos el enorme trabajo que realiza la Policía Nacional Civil no solo en el combate a la delincuencia y la violencia en todas sus formas y manifestaciones; sino también, su incansable esfuerzo por garantizar la seguridad ciudadana y contribuir a la construcción de la paz en nuestro país.

Un especial reconocimiento merece el trabajo profesional desarrollado por todas las mujeres policías, quienes sin escatimar esfuerzos y sacrificios de ningún tipo; se dedican con esmero, entusiasmo y disciplina a sus labores de servicio, muchas veces, en condiciones difíciles y adversas.

Es claro que ser policía no es fácil, y menos aún en las condiciones actuales del país y de la región en general.

Más aún, sabemos que es difícil ser mujer policía, puesto que implica un esfuerzo extra en el contexto de sociedades como la nuestra, marcadas por una profunda cultura machista y patriarcal, una sociedad en la que se considera la carrera policial, como una profesión tradicionalmente exclusiva de los hombres y para los hombres y que tiende a rechazar que la autoridad sea ejercida por las mujeres, dado que sigue considerándolas como figuras débiles o sin capacidad de acción.

Por eso es tan importante la presencia de ustedes, mujeres, al interior de la corporación policial, dado que con su trabajo diario demuestran que pueden ejercer labores operativas pero también de gestión, de estrategia y conducción táctica en todos los ámbitos de trabajo de la policía.

Sabemos que en los últimos años, la incorporación de mujeres a las tareas policiales ha sido mayor y eso representa un avance significativo, en tanto disminuye la brecha de participación laboral en el ámbito de la seguridad pública entre hombres y mujeres, así como demuestra el compromiso y la voluntad política del gobierno, a través de la Academia Nacional de Seguridad Pública y de la Policía Nacional Civil, por avanzar en la construcción de sociedades inclusivas y asumir el reto de incorporar la igualdad sustantiva en las políticas públicas.

En este sentido, este  evento de firma de la carta de transferencia y de entrega simbólica de estos paquetes personales se realiza en el marco de la estrategia de incorporación del enfoque de género en las políticas públicas, y como parte de las acciones afirmativas, en el cumplimiento del marco normativo para la igualdad y la no discriminación de las mujeres, por parte de ISDEMU y con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), a quienes aprovecho para agradecer por su siempre solidaria disponibilidad de contribuir con estos esfuerzos.

Y con la entrega de estos paquetes personales a las mujeres policías queremos aportar a generar las condiciones para, en primer lugar, tomar en cuenta los intereses y necesidades particulares de ellas, ofreciéndoles mejores condiciones para el desarrollo de sus funciones; y en segundo lugar, para reconocer que el trabajo que a diario realizan las mujeres policías es de vital importancia para nuestra sociedad, la cual las lleva a arriesgar su propia vida en favor de la ciudadanía.

Por eso, en esta ocasión, quiero honrar la memoria de todas aquellas mujeres policías, quienes han ofrendado sus valiosas vidas en el cumplimiento de su deber por la protección y defensa de la ciudadanía.

Hago especial mención de las agentes ANA DEYSI CABRERA, quien entregó su vida hace dos días, en el cumplimiento de su deber, al repeler el ataque de criminales en San Pedro Masahuat, departamento de La Paz; y de WENDY ALFARO, quien recientemente, fue brutalmente asesinada en Zacatecoluca.

Ellas son ejemplo de que las mujeres también escribimos a diario, e inclusive con nuestras vidas, la historia de este país, y que lo hacemos para transformar las situaciones injustas que lesionan a la población, para construir un país seguro y en paz.

Con el trabajo de las mujeres policías, con su valentía y su coraje, la sociedad salvadoreña avanza en la construcción de una sociedad más igualitaria e inclusiva, para todas y todos.

Cuenten con nuestro apoyo y reconocimiento, hoy y siempre.

Muchas gracias.