Muy buenos días.

Quiero en primer lugar expresar mi cariño a todas las niñas y adolescentes salvadoreñas por conmemorarse hoy, 11 de octubre, el Día Internacional de la Niña.

Y que mejor manera de hacerlo que clausurando esta mañana un proceso de formación, apoyado por nuestros socios y aliados del Fondo de Población de Naciones Unidas, mediante el cual nuestras compañeras técnicas del Módulo de Gestión Territorial y del Conocimiento y las educadoras del Módulo de Salud Sexual y Reproductiva, están ahora más capacitadas y especializadas para atender a las niñas y adolescentes participantes en el Programa Ciudad Mujer Joven.

El curso de “Educación en Salud Sexual y Reproductiva, y Educación Integral de la Sexualidad”, fue impartido por personal especializado del UNFPA. Agradezco muchísimo a mi querido amigo Hugo, por confiar en nosotras y por apoyarnos siempre en el fortalecimiento de las capacidades del personal que atiende nuestras sedes de Ciudad Mujer.

Ahora estamos más preparadas para sensibilizar, informar y educar a las niñas y adolescentes en materia de prevención de embarazos precoces; ahora estamos más preparadas para empoderarlas de sus derechos fundamentales y para ayudarles a detectar los abusos y la violencia sexual que las obliga a dejar su niñez, sus estudios y sus proyectos de vida.

El año pasado, partir de la presentación del mapa de embarazos de niñas y adolescentes en El Salvador 2015, realizado por UNFPA, con datos del Ministerio de Salud, supimos que como Ciudad Mujer nuestro compromiso con esta población estaba más allá de denunciar y prevenir la violencia de género, ya que una maternidad temprana muchas veces implica una agresión, y constituye un delito grave que impacta en la salud y los planes de vidas de las niñas y adolescentes.

Uno de los datos más alarmantes es que en el 2015, ocurrieron 4 embarazos por día en menores de 15 años, es decir que una adolescente bajo ese rango de edad, fue embarazada cada 6 horas.

Sin embargo, lo más preocupante es que desconocemos el contexto en el que se dieron estos embarazos y las condiciones posteriores en la que estas menores recibirían y educarían a sus hijos e hijas, afectando no solo el aspecto económico, sino su salud emocional, física y psicológica, y, consecuentemente, la de estos infantes.

Es por ello que desde el programa Ciudad Mujer Joven, necesitamos educar y formar a las chicas y chicos que abordamos en los centros escolares no solo con la alfabetización y capacitación en derechos de las mujeres, sensibilización en violencia de género, equidad y planes de vida, sino también en temas de salud sexual y reproductiva, que sabemos que aún permanecen como tabú en las comunidades de nuestro país.

No obstante, sabemos que no podemos estar solas en esta lucha, y qué mejor aliado que UNFPA para poder abordar de forma más integral esta población, por medio de nuestro constante trabajo territorial.

Gracias a esta organización, funcionarias destacadas en cada una de las sedes de Ciudad Mujer pudieron formarse en temas como:
• Sexualidad
• Maternidad segura
• Embarazos adolescentes y sus factores de riesgo
• Violencia en el noviazgo
• Noviazgos saludables
• Derechos Humanos y Reproductivos
• Infecciones de Transmisión Sexual
• Marco legal nacional e internacional en salud sexual y reproductiva
• Paternidad y maternidad responsable y saludable.
• Educación integral de la sexualidad en el sistema educativo de el salvador
• La construcción de la masculinidad
• Migración y Salud Sexual y Reproductiva.
• Masculinidades y feminidades.

Temáticas que en conjunto se convierten en una herramienta valiosa e invaluable para poder encaminar al empoderamiento de las jóvenes, para que sean capaces de tomar sus propias decisiones, de reconocerse sujetas de derechos, decidir sobre sus cuerpos y cumplir sus proyectos de vida, alejándolas de círculos de violencia.

Estoy segura que con el Fondo de Población compartimos la visión de que uno de los factores fundamentales para evitar las uniones tempranas, que ya están penadas por la ley de El Salvador, y que desembocan en la desigualdad de género, falta de oportunidades educativas y empleabilidad, es fortalecer las capacidades y competencias para fomentar el ejercicio de una sexualidad saludable y responsable en los jóvenes; una educación sexual en la que el Estado y la familia sepan cómo inculcar conductas sexuales sanas, y que esta población sea capaz de decidir postergar el inicio de su vida sexual o bien sepa cómo acceder a métodos anticonceptivos oportunos, no solo para evitar embarazos tempranos, sino también el VIH y el cáncer cérvico-uterino.

Felicito a las compañeras que este día se gradúan por el empeño y esfuerzo que realizan con las niñas y jóvenes que acuden a los centros de Ciudad Mujer en busca de una atención de calidad y calidez; y reitero mis agradecimientos a nuestros aliados del Fondo de Población de Naciones Unidas por contribuir junto a Ciudad Mujer a construir un mejor presente y futuro para nuestras niñas y adolescentes.

¡Muchas felicidades compañeras de Ciudad Mujer por este logro!