AMIGOS Y AMIGAS

Es un enorme placer estar con ustedes este día, en el marco del próximo Día Internacional de las Personas de Edad, el cual por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde 1990 se celebra cada 1° de octubre.

La iniciativa de celebrar ese día responde a la necesidad y el interés de los Estados para promover la protección y el apoyo a las personas adultas mayores, en seguimiento del Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, aprobado en 1982.

Ya desde esa fecha, era claro para Naciones Unidas que las sociedades en todo el mundo avanzábamos hacia el envejecimiento poblacional, y desde ese entonces identificó la discriminación por la edad como un impedimento para lograr el desarrollo pleno de la humanidad.

Desde 1990 hasta la fecha, nuestros países han avanzado hacia un reconocimiento de la persona adulta mayor como sujeto de derechos.

Varios instrumentos políticos y jurídicos dan cuenta del interés de la comunidad internacional por avanzar a una protección plena de la población mayor de edad.

Por citar algunos, caben mencionar el Plan de Acción de Madrid del año 2002; la Declaración de Brasilia del año 2009; la Carta de San José del año 2012 y la Convención para la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de la OEA de 2015.

El envejecimiento en nuestros días tiene consideraciones nunca vistas: por primera vez en la historia se vislumbra que dentro de poco tiempo la población adulta mayor será más grande que la población infantil.  Esto rompe los esquemas de los sistemas de seguridad social tal cual los conocemos.

Pero más allá del tema de cobertura en salud, pensiones, vivienda o educación de esta población, quiero centrar mi discurso de hoy en un tema que sigue siendo trascendental para impedir que las sociedades avancen a una protección plena de las personas mayores: el ageísmo.

El ageísmo, o la discriminación basada en la edad, es un flagelo que está presente en nuestra sociedad.  Este comienza desde la infancia, con la propagación de mitos y prejuicios hacia las personas mayores.  Es por ello que esta fecha debe llevarnos a reflexionar contra la discriminación de las personas mayores, a fin de eliminar las ideas falsas acerca del envejecimiento.

La discriminación por envejecimiento, el abandono y maltrato de las personas mayores es una realidad en la mayor parte de las sociedades.  Se puede materializar no solo a través del trato en el ámbito del hogar sino también en las prácticas de los y las servidores públicos, de las instituciones y la proyección de una imagen negativa de las personas mayores en los medios. Todas ellas devalúan y excluyen a las personas mayores.

Es por lo anterior, que todas y todos estamos llamados a promover los derechos y el respeto de las personas mayores.

Desde los centros escolares -quienes comenzarán a impartir la cátedra de valores y cívica- hasta los jóvenes, quienes algún día llegarán a ser personas mayores, y nosotros mismos, que ejercemos una función al servicio de esta población, estamos llamados a buscar que las personas mayores puedan ejercer plenamente sus derechos, a promover que ellas tomen decisiones sobre su vida y a acompañarlas cuando requieran apoyos.

Es para mí muy especial poder compartir este evento en el Instituto Nacional de Pensionados Públicos, pues sé que esta institución ha ido avanzando en promover más servicios para beneficiarios con discapacidad y dependencia.

Espero que la unidad gerontológica que ustedes han establecido sea un modelo a seguir por otras instituciones del Estado.

Quiero agradecer como siempre a mi equipo de la Secretaría de Inclusión Social, del INPEP y de TNT, por hacer posible este festival cultural para promover los derechos de las personas mayores.

Quiero agradecer también a cada persona mayor que día a día da lo mejor de sí para hacer de este país un lugar más humano y con esperanzas.

Como Secretaria de Inclusión Social y como coordinadora del Consejo de Atención Integral a los Programas del Adulto Mayor, reitero mi compromiso de seguir trabajando por un El salvador donde todas las personas mayores, sin excepción, sean tomadas en cuenta para la construcción de una sociedad más justa y más humana.

Muchas gracias.