Por Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato:

Queridos amigos, queridas amigas:

Qué lindo es estar hoy aquí, con ustedes, conmemorando de manera festiva y alegre la vida, el legado y el amor que día a día nos entregan nuestras personas adultas mayores.

La primera idea que me vino a la mente al comenzar a pensar en estas palabras, es lo difícil que resulta para las personas mayores el poder gozar plenamente de sus derechos y salir adelante en una sociedad, en un país que muchas veces no las respeta o valora lo suficiente.

Luego, pensé mejor en compartirles cómo es el país con el que sueño; el país que los salvadoreños y salvadoreñas necesitamos y merecemos para vivir bien, plenos y felices:

Pienso en un país humano, en donde las personas, no importa si es un hombre o una mujer, si es un niño, una joven o una persona de 90 años, tienen el goce pleno de los mismos derechos; tienen derecho a soñar, a tener planes, a tomar decisiones sobre su vida, a enamorarse, a vivir donde lo deseen, a recibir servicios de salud, educación y seguridad social.

Sueño con un país solidario, donde a las personas mayores se les escucha e incluye y se les da el lugar privilegiado que se merecen, reconociéndoles como los forjadores de la democracia que hoy gozamos; donde los y las jóvenes se encuentren con las personas mayores y compartan espacios de amor y respeto.

Veo un país con desarrollo, en se beneficia a toda la población y no sólo a grupos determinados. Un país en el cual las políticas públicas, las leyes y los programas ven en el envejecimiento una oportunidad para construir una sociedad mejor; un espacio para crecer como nación; un campo fértil para nuevos aprendizajes. Uno donde no nos preguntamos “para qué” debemos invertir en las personas mayores, sino que entendemos que es de derecho y justicia hacerlo.

Sueño con ese país donde todos los y las mayores vivan en paz; un lugar donde mi hijo reciba la sombra y protección de su abuelo y abuela, y que ellos reciban el calor y alegría de su nieto, sin temores ni sobresaltos, en un ambiente seguro y sin violencia.

Finalmente, pienso en este país como la cuna de la justicia, donde después de la cruenta guerra que nos marcó, aprendimos a respetar, abrazar y valorar nuestras diferencias; no solamente las que se enmarcan en el pensamiento ideológico, sino aquellas relativas a nuestras opciones de vida, edades e identidad.

 

Un país donde las personas adultas mayores pueden participar con sus  saberes y experiencias, transmitir valores, equidad y amor a las nuevas generaciones.

Este mes conmemoramos estos sueños, así como los que a diario mueven a miles de personas mayores: las que sueñan con que sus familias salgan adelante, las que buscan una mejora en las pensiones, los y las que quieren nuevas leyes, políticas y programas que mejoren la calidad de vida de este sector; las que piden constantemente que se les escuche y se les incluya en la agenda pública, las que esperan a que mejore su entorno y se les trate con el cariño y dignidad.

Esta fiesta no es solo para celebrar, es un llamado para reflexionar y poner sobre la balanza nuestras prioridades de país.

Es un momento para reiterar nuestro compromiso por trabajar para todos los sectores excluidos de El Salvador, tengan por fin acceso pleno a sus derechos humanos.

Quiero agradecer a todas las personas e instituciones que de una u otra forma hicieron este evento posible.

Quiero agradecer en primer lugar a INDES, y en particular a su presidente, el profesor Jorge Alberto Quezada, por su apoyo incondicional para la realización de este evento; a todos y cada uno de los miembros de CONAIPAM, a la Policía Nacional Civil, al Coro Nacional de la Persona Adulta Mayor de El Salvador y al Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada.

Quiero agradecer además y de manera muy particular, a la Unión Europea, quien hizo enormes esfuerzos para poder trasladar recursos que fortalecieron el evento de hoy.

Esperamos contar en el futuro con otros aliados de cooperación para este tema, quienes nos han mostrado su interés y solidaridad para buscar que el desarrollo llegue también a este segmento poblacional.

Finalmente, quiero agradecer a todas y cada una de las personas mayores que el día de hoy nos comparte sus talentos.  Ustedes son una verdadera fuente de inspiración y un ejemplo a seguir.  Esperamos que este festival sea todo un éxito.

En mi calidad de Coordinadora del Consejo de Atención a los Programas de Atención al Adulto Mayor CONAIPAM, exhorto a todos los sectores públicos y privados, a sumarse para trabajar en pro de las personas adultas mayores.

Solo así podremos alcanzar ese país que soñamos y que esperamos heredar a nuestros hijos e hijas. Una sociedad solo puede llamarse democrática si construye desde la participación de todos y todas.

Muchas gracias.