Queridos amigos y amigas:

Es para mí una enorme alegría y un gran honor estar con ustedes hoy, para presenciar el lanzamiento de la Política Pública de la Persona Adulta Mayor, la cual regirá las actuaciones del Órgano Ejecutivo en materia de atención y promoción de las personas mayores de El Salvador.

El germen de esta política nace en el año 2014, cuando se incorpora como una de las metas del Plan Quinquenal de Desarrollo del gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén.

Es así como en el año 2015, desde el Consejo Nacional de Atención Integral a los Programas de los Adultos Mayores (CONAIPAM) iniciamos un proceso de consulta innovador, haciendo talleres de consulta en todo el país, con la participación de más de dos mil personas adultas mayores.

Estas consultas culminaron en el año 2016, con la presentación de una propuesta de política, construida a partir de las justas reivindicaciones que realizaron las personas mayores, y del diálogo con las instituciones estatales competentes.

Es esta propuesta la que ahora cuenta con el aval del Señor Presidente para constituirse en la primera política seria y participativa que busca promover desde el Órgano Ejecutivo la protección, el respeto, la participación y el ejercicio pleno de los derechos de la persona adulta mayor.

Esta política tiene nueve ejes trascendentales de trabajo:
• El primero es el empoderamiento, participación y ejercicio de derechos, con el cual buscamos que la persona adulta mayor conozca y ejerza sus derechos, promoviendo su respeto y dignidad.

• El segundo se refiere a la protección y acceso a la justicia, a fin de prevenir, erradicar y sancionar todas las formas de violencia que sufren las personas adultas mayores.

• El tercer eje lo constituye la salud integral y cuidados, buscando impulsar servicios integrales de salud, nutrición y cuidados con calidad, calidez, que sean oportunos, especializados y eficientes para las personas adultas mayores.

• Los servicios sociales constituyen el cuarto eje, orientado a la promoción e implementación de servicios que promuevan la permanencia de la persona adulta mayor en su entorno.
• Como quinto eje tenemos la educación, para fortalecer el acceso de las personas mayores a la educación y mejorar la gestión del conocimiento sobre el envejecimiento.

• En sexto lugar está la actividad física, deporte y cultura, a fin de fomentar estas actividades como un beneficio que impacta en su autoestima y su participación en su entorno.

• El séptimo eje es el de ingresos y acceso a beneficios, que busca formas para abrir y mejorar las oportunidades de acceso a ingreso y beneficios, de manera progresiva.

• Habitat y accesibilidad es el octavo eje, cuyo objetivo es mejorar a nivel nacional y local la accesibilidad universal, el hábitat y las ciudades amigables que permitan la convivencia con las personas adultas mayores.

• Finalmente, la atención a grupos específicos es el noveno eje, desde el cual se busca implementar acciones afirmativas a favor de grupos que, además de ser discriminados por la edad, pueden sufrir maltrato por múltiples características, quedando en mayor vulnerabilidad. Este es el caso de las personas adultas mayores con discapacidad, LGBTI, mujeres, de pueblos originarios o privadas de libertad.

Los ejes identificados dentro de esta política pública, se configuran dentro del enfoque de derechos; desde la concepción que las instituciones públicas tenemos la obligación constitucional de atender a las personas adultas mayores porque ellas gozan de los mismos derechos que el resto de la población.

En adición a lo anterior, toda persona adulta mayor debe seguir desarrollando su propio plan de vida, conforme a sus valores e intereses. Tomar decisiones por las personas adultas mayores, no solo es un error de trato, sino que es una vulneración grave a la libertad de todo ser humano.

Finalmente, la política se fundamenta en la inclusión social. Esto significa que debemos realizar un esfuerzo especial para lograr que las personas adultas mayores gocen de sus derechos en igualdad y equidad, sin discriminación o exclusión.

Con esta política, esperamos dejar a un lado las atenciones basadas en la caridad, para convertirlas en atenciones basadas en la solidaridad y los derechos. Es un cambio trascendental de visión, y una esperanza para las personas adultas mayores de hoy y de mañana.

Deseo agradecer a todas y cada una de las personas adultas mayores que hicieron posible este documento. Una de las grandes lecciones que hemos aprendido en este proceso es que su sabiduría no tiene límites, y es una inspiración para seguir avanzando hacia una sociedad sin discriminación.

También quiero agradecer a todas las instituciones que de una forma u otra se involucraron en este proceso. A mis compañeras y compañeros de CONAIPAM; al equipo de la Dirección de la Persona Adulta Mayor de la SIS, a los organismos internacionales involucrados, y a tantas otras, sin las cuales este documento no estaría hoy frente a ustedes.

Deseo además agradecer al Sr. Presidente por haber depositado su confianza en mi persona y en la institución a mi cargo, para sacar adelante esta importante política pública que, sin duda alguna, constituye un nuevo camino en la dignificación y protección de las personas adultas mayores de hoy y del mañana.

No hemos hecho este cambio de la noche a la mañana, así como dice el famoso verso de Antonio Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Hemos tenido que romper paradigmas, abrir espacios, convencer a los escépticos.

Pero en todo momento, hemos contado con el apoyo necesario para avanzar. A partir de este punto, ya no hay marcha atrás, solo queda consolidar los derechos y acelerar la verdadera inclusión social, con justicia y dignidad para todas y todos.
Muchas gracias.