Amigos y amigas:

Todos los años, en el mes de enero, impulsamos desde el Consejo de Atención Integral a los programas del adulto mayor, un Festival denominado “Acercando Generaciones”.

Esta actividad tiene como principal propósito, recordarnos que las personas adultas mayores siguen siendo importantes para nuestra sociedad.

Las personas adultas mayores sufren discriminación, y este flagelo debe ser eliminado a toda costa.

Generalmente discriminamos lo que no conocemos, lo que es diferente, lo que no responde a las construcciones sociales.  Las personas mayores, muchas veces no responden a una sociedad basada en el consumismo y la valoración extrema de la juventud o la velocidad.

Esta realidad, ha hecho que durante toda la historia de El Salvador, las personas mayores sean aisladas y relegadas, sin reconocerles su verdadero valor y aportes.

Existen muchos mitos alrededor de una  persona mayor que contribuyen a esta discriminación. Uno de ellos es la idea que estas personas no son productivas.

Este mito es totalmente falso. Los datos del país nos muestran que más de trescientas mil personas mayores siguen trabajando para sostener a sus familias y otras trescientas mil hacen labores de cuidado sin remuneración alguna.

Este dato nos indica que, contrario a nuestras creencias, las personas mayores asumen roles productivos y activos.  Muchas veces lo hacen motivados al hecho que son jefes de hogar, y en otras para ahorrar a las familias los costos de cuidados en centros infantiles.

Cualquiera que sea la razón, lo cierto  es que los aportes económicos de las personas mayores son considerables, con lo cual, debemos cambiar nuestra visión respecto a que son “personas dependientes” o “personas no productivas”.

Este día, por ejemplo, contamos con un gran número de artesanas y artesanos, quienes nos muestran que las personas mayores siguen siendo una piedra fundamental de la economía de nuestra sociedad.  A través de su cocina, artesanías y expresiones artísticas, nos dicen todos los días “estamos aquí y valemos mucho”.

Otro mito que pesa en las personas mayores es considerarlas como “niños o niñas”.  Esta idea se traduce en considerar que su opinión no cuenta.  Se usa esta frase para desvirtuar su o para ridiculizarlas, negándoles el derecho de tomar decisiones en su vida.

Con este mito, las personas justificamos que podemos decisiones en nombre de las personas mayores todo el tiempo.  Decidimos si pueden inscribirse a una clase, supervisamos y censuramos sus amistades,  nos creemos con el derecho de reprenderles y olvidamos que tienen el derecho a decidir por ellas mismas.

La convención para la protección de los derechos de las personas mayores, ratificada por El Salvador en noviembre de 2017, claramente expresa que las personas mayores tienen el derecho a decidir y expresarse.

Finalmente, existe el mito que la vejez es sinónimo de enfermedad, visualizando a la vejez como una etapa de pérdidas.  Con esta idea, se sigue negando oportunidades a esta población, se les confina en roles poco valorados y se les obliga a renunciar a los espacios productivos y de participación.

La vejez es una parte integral e importante de nuestro ciclo como seres humanos, la cual debe ser valorada, como todas las otras etapas de nuestras vidas. La vejez no debe ser sinónimo de pérdida de derechos, sino que debe ser sinónimo de respeto y sabiduría.

La creencia de la vejez como pérdida debe ser erradicada de nuestros jóvenes y de toda la población en general, puesto que las personas mayores siguen siendo relevantes para el tejido social y económico, así como siguen siendo personas con todos los derechos reconocidos por la Constitución, los tratados y la ley.

Por ello, nuestro compromiso como CONAIPAM y como SIS, sigue siendo abrir espacios para las personas mayores, fortaleciendo sus capacidades para incidir en las políticas públicas y en los procesos que son relevantes para su futuro.

Nosotros creemos que la etapa de la vejez es un espacio de oportunidades, donde las personas mayores deben tener voz, donde deben ser debidamente valoradas, y donde tenemos obligación de respetar sus derechos fundamentales.

Por lo anterior, este festival es importante, pues se concibe como un espacio de aprendizaje, de solidaridad y  de crecimiento.  Es un espacio donde las personas mayores son protagonistas de su propia historia, son testimonio vivo de los valores que se deben promover en El Salvador.

Quiero agradecer, en nombre del Consejo de Atencion Integral a los Programas del Adulto Mayor, la presencia de todos y todas, particularmente de las personas jóvenes.    Nuestro compromiso es que ustedes hereden un mejor país en el cual puedan envejecer con orgullo y con la seguridad de una vida digna.

También deseo agradecer a nuestros patrocinadores TENA, Biolite, Electrolab Medic, y MASECA, por su apoyo incondicional a la promoción de las personas mayores.

Quiero además agradecer y felicitar a las personas a quienes entregaremos reconocimiento este día: al Sr. Luis López, a la Mesa del Adulto Mayor de la PDDH y al Coro del Adulto Mayor de El Salvador, por ser un ejemplo para nuestro país.

Ustedes son prueba viviente del amor y la entrega de las personas adultas mayores.  Ustedes son el ejemplo de personas que todos los días construyen un mejor país. Es para mí un honor y una alegría poder tenerles en este acto.

Finalmente, quiero agradecer a todas las personas adultas mayores participan en las diferentes actividades. Sin ustedes este evento no sería posible, gracias por darnos su tiempo, su cariño y su compromiso para seguir abonando a un mejor país.

Reitero mi compromiso, desde la SIS y CONAIPAM, para seguir avanzando en la construcción de un país, donde todas las personas puedan gozar de sus derechos, sin ser discriminadas en razón de su edad.