Por Secretaria de Inclusión Social y Presidenta de ISDEMU, Dra. Vanda Pignato:

Amigas y amigos.

Les doy la bienvenida, agradeciendo su presencia en este Foro, el cual es una oportunidad para avanzar en la prevención y la erradicación de la Trata de Personas, especialmente aquella la que afecta a mujeres, niñas y niños.

Y es un momento urgente para hacer este evento, dado que recientemente hemos conocido de una terrible red de trata de personas, que abusaba de niñas, vendiendo su virginidad.

Adolescentes que eran reclutadas en centros comerciales o bien a través de redes sociales, haciéndoles creer que serían contratadas como modelos, pero luego eran explotadas sexualmente y se ponían a disposición de presentadores de televisión, políticos y empresarios, que abusaban de ellas.

Si bien es importante reconocer la labor realizada por las instituciones de justicia, que tienen el mandato de investigar, perseguir y sancionar a los responsables de estos hechos tan atroces, es importante señalar que las personas que pagaron por explotar sexualmente a estas niñas y mujeres también han cometido un crimen.

Por ello es necesario también, que a medida que el proceso avance, las instituciones de la administración de justicia individualicen también a estas personas y se les aplique todo el peso de la ley.

Esta es la única manera en que nuestro país, nuestra sociedad, irá comprendiendo que este tipo de hechos son graves crímenes que no pueden ni deben quedar en la impunidad.

Pero la Trata de Personas no se limita solamente a la explotación sexual de las niñas, niños, jóvenes y mujeres.

Es necesario que también la sociedad conozca que este crimen tiene diferentes modalidades de explotación humana, entre ellas:

–          La explotación sexual que comprende la prostitución forzada, el turismo sexual, la pornografía forzada, la pornografía infantil, entre otras.

–          El Comercio Sexual: que implica la distribución, reproducción, tenencia y uso de material pornográfico de niños, niñas y adolescentes.

–          La Explotación laboral:

Que comprende todas las formas de trabajo forzado o servil, incluyendo la mendicidad forzada y la servidumbre.

–          Y otras como el Matrimonio o acompañamiento forzado, el Embarazo forzado; la Adopción Fraudulenta el Tráfico de Órganos y Fluidos:

Que comprende, así como la Utilización de niños, niñas y adolescentes en actividades criminales.

Para erradicar este crimen, así como todas las formas de violencia, son indispensables tanto el compromiso político de todas las instituciones del Estado: tanto el Ejecutivo, como el Legislativo, el Judicial y el Ministerio Público, así como la creación de mejores condiciones de vida para las mujeres.

Eso implica que, además de castigar a los responsables, es importante que se establezcan medidas de restitución de derechos y resarcimiento de las graves violaciones a los derechos de la niñez y las mujeres.

En El Salvador contamos con instrumentos normativos importantes, como la tipificación del delito de Trata de Personas en el Código Penal y la Política Nacional Contra la Trata de Personas.

Sin embargo, para un abordaje integral, se está promoviendo la creación de una Ley Integral contra la Trata de Personas.

En este sentido, recientemente el ISDEMU y la Secretaría de Inclusión Social, junto con otras instituciones, hemos revisando el anteproyecto de Ley Especial contra la Trata de Personas y hemos hecho llegar nuestras observaciones a la Asamblea Legislativa, en donde aún está en discusión.

Aquí entonces quiero hacer un llamado a las diputadas y diputados para que avancen en la discusión seria y comprometida de dicho anteproyecto, agilicen su aprobación de la forma más responsable, y se ponga en marcha lo más pronto posible para erradicar este flagelo que tanto afecta a nuestra sociedad.

Todas y todos como sociedad y como Estado, debemos luchar porque este tipo de situaciones no se sigan dando y es por ello que estamos aquí este día, para debatir y reflexionar sobre el papel que le corresponde a la institucionalidad estatal tanto para prevenir, como también para investigar, sancionar, y atender integralmente a las víctimas.

Es por eso que instituciones como  ISDEMU y la Secretaria de Inclusión Social son tan importantes, ya que tienen el propósito de formular políticas públicas con enfoque de derechos humanos que aseguren la realización, el respeto y la garantía de los derechos humanos de los sectores tradicionalmente excluidos en El Salvador, como son las mujeres, las personas adultas mayores, las personas con discapacidad, las personas LGBTI y la niñez en condición de calle.

Sin embargo, la prevención de la violencia contra las mujeres y de formas tan atroces como la Trata de Personas, exige una participación activa y una actuación diligente de todo el Estado: El Ejecutivo, con el desarrollo de programas sociales que contribuyan a la inclusión social, económica, cultural y política de todas las personas, para disminuir las situaciones de vulnerabilidad;

El Legislativo, para dictar las mejores herramientas normativas que determinen las obligaciones, derechos y competencias, y faciliten los procesos.

Y por supuesto, el gran reto: el Judicial, para lograr la persecución y condena de estos delincuentes, independientemente de su nivel o estatus social, así como garantizar la protección y la reparación integral de las víctimas de estos delitos.

Vale la pena incluir en este debate, la corresponsabilidad que tenemos, no sólo como Estado sino también como sociedad, para cambiar todos aquellos patrones culturales discriminatorios que colocan en situación de riesgo a las mujeres, niños y niñas, y que promueve o por lo menos facilita el camino  de la explotación para los tratantes.

El reto es enorme, pero puede alcanzarse, y les animo a continuar realizando todos los esfuerzos necesarios para triunfar en la meta de erradicar este crimen y hacer de nuestro país, un lugar libre de Trata de Personas.

Finalmente, quiero solicitar un minuto de silencio por todas aquellas niñas, niños, jóvenes y mujeres que han sido víctimas de trata; y sobre todo, por la niña Katia Miranda Jiménez, cuyo crimen continúa siendo el símbolo doloroso, de aquella impunidad que golpea el rostro de las niñas y de las mujeres en nuestro país.

Gracias.