Por Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato:

Señoras y señores:

Deseo iniciar agradeciendo sinceramente al señor Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, nuestro querido amigo David Morales, por la invitación a participar en este taller que permitirá avanzar en el diálogo social para la construcción de una política nacional de atención integral para las personas adultas mayores.

El país está transitando por un momento trascendental para la población adulta mayor.

Después de décadas de invisibilidad y exclusión, ha sido a partir del año 2009 que por primera vez el Gobierno salvadoreño se preocupó por diseñar e implementar un programa especializado para la atención de mayores, con una inversión financiera de más de 70 millones de dólares.

EL programa Nuestros Mayores Derechos constituye una propuesta innovadora en la atención a este grupo y se fundamenta en la concepción filosófica de que LAS PERSONAS MAYORES SON SUJETOS DE DERECHOS.

Antes, los programas para adultas y adultos mayores fueron meros paliativos que se enfocaban en considerar la pérdida de capacidades y habilidades en las personas, atribuidas a los procesos de envejecimiento y no en las potencialidades de las personas de edad.

Con ello se desconoció su calidad de sujeto de derechos y se perpetuó un sistema de discriminación y exclusión social.

El programa Nuestros Mayores Derechos nació con la premisa de reconocer en primer lugar el valor, las habilidades y la dignidad de las personas adultas mayores, estableciendo la necesidad de contar con mecanismos que facilitaran el ejercicio pleno de sus derechos.

El programa nace como una propuesta concreta de política pública con dos objetivos esenciales: Mejorar su calidad de vida y fortalecer el ejercicio efectivo de sus derechos.

Para lo anterior se enfocó en la realidad de este grupo poblacional, en atención a determinados ejes esenciales.

Uno de esos fue la seguridad económica, con lo cual se creó una pensión básica universal, de carácter no contributivo, que ha sido entregada sistemáticamente en los municipios de mayor pobreza del país, con una inversión de más de veinticinco millones de dólares anuales.

Adicionalmente, el programa contempla atenciones especializadas en salud, inclusión de personas mayores a programas de alfabetización, cursos especializados, estrategias artísticas y culturales, así como otra serie de intervenciones realmente innovadoras.

Hemos avanzado también en la comprensión sobre el envejecimiento y en la formación profesional de gerontólogos sociales, por ejemplo.

En el ámbito jurídico, presentamos una primera propuesta de reforma integral a la Ley de atención Integral a los programas del Adulto mayor.

Como una aportación a las reformas presentadas por la Mesa del Adulto Mayor de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

Por otra parte, hemos participado activamente en la preparación de una propuesta de Convención Internacional de Derechos de las Personas Mayores, en el seno de la Organización de Estados Americanos.

Además, estamos impulsando en Naciones Unidas una resolución con el objeto de considerar una convención Internacional en la materia.

Me honra decir que tenemos la presidencia de un grupo de países amigos en el tema de envejecimiento y estamos apoyando a un relator especial nombrado en la materia para la realización de un diagnóstico sobre la necesidad de una convención.

Estas y otras acciones que por razón del tiempo no voy a detallar, deben ser consideradas para valorar no sólo lo logrado sino también los retos a superar para seguir cambiando los paradigmas sobre el envejecimiento con el fin de garantizar y realizar los derechos de las personas mayores.

En este taller para el diálogo social, les pido no dejar de lado la importancia que tienen tanto los gobiernos locales, como los liderazgos civiles y las organizaciones comunitarias.

Sobre todo aquellas constituidas por las propias personas mayores, como actores claves para el éxito de cualquier política, plan o programa que se pretenda desarrollar.

Estas lecciones están siendo ahora retomadas en el rumbo que queremos impulsar para los próximos cinco años.

Y que comienzan con tres grandes desafíos que nos hemos planteado para los primeros cien días de este nuevo gobierno:

Primero, estamos preparando una nueva propuesta de Ley de la Persona Adulta Mayor que pueda sustituir la ya existente y darle el contenido de derechos y articulación debida, la cual presentaremos para su discusión ante la Asamblea Legislativa.

En segundo lugar, estamos preparando una propuesta preliminar de política nacional de la persona adulta mayor.

La cual será lanzada en los próximos meses para iniciar un proceso de consulta nacional que culminaría con la aprobación de la misma en el año 2015.

Adicionalmente, estamos en un proceso de evaluación y revisión del programa Presidencial Nuestros Mayores Derechos, el cual forma parte de la oferta del Presidente Salvador Sanchez Cerén y que está incluido en los programas de desarrollo contemplados en la Ley de Desarrollo y Protección Social.

Con ello, se seguirán invirtiendo recursos para el mejoramiento de la calidad de vida de la población mayor más vulnerable de este país.

El Salvador todavía enfrenta muchos desafíos en términos de cambiar paradigmas y reconocer derechos de las personas de edad.

Como Secretaria de Inclusión Social reitero mi compromiso de promover tanto las mejoras normativas necesarias, como el diseño de programas que hagan cumplir los deberes y compromisos del Estado Salvadoreño para con las mujeres y hombres mayores.

Espero que podamos sumar esfuerzos y que las personas mayores retomen el protagonismo que por derecho les pertenece.

Finalmente, les deseo muchos éxitos en esta jornada.

Muchas gracias.