Amigos y amigas:

Es un gusto compartir con ustedes en la inauguración del Primer Encuentro Regional de Gerontología Social, que se estará desarrollando hoy y mañana.

Como muchos de ustedes saben, el envejecimiento poblacional a nivel mundial es un acontecimiento sin precedentes en la historia de humanidad.  Por primera vez, desde los albores de la historia, estamos frente a una realidad donde la población adulta mayor será superior a la población joven.

Algunos países ya están viviendo en este escenario, y aunque están mejor preparados para atenderlo, aun enfrentan desafíos importantes.

El Salvador, al igual que otros países de Latinoamérica, no escapa a esta realidad mundial, ya que se espera que en quince años pasemos de un 11% de personas mayores a un 20%; más aún, se espera que en cincuenta años la población mayor supere a la población infantil.

Estos datos deben ser considerados para tomar todas las medidas necesarias para que la población mayor viva en condiciones de dignidad y conforme a sus derechos humanos.

En nuestro caso, hemos comenzado a dar pasos hacia una atención seria, sistemática y articulada de este grupo. El programa Nuestros Mayores Derechos nos permitió identificar no solo las carencias y la marginación en las que históricamente ha vivido esta población, sino además los grandes retos que cientos de años de abandono significan para las actuales y futuras administraciones, en términos de inversión y formación de recursos humanos.

Solo si nos unimos todos los órganos del Estado y los gobiernos locales, podremos implementar programas y políticas que saquen de la pobreza y la vulnerabilidad a nuestra población adulta mayor.

Tenemos que pensar no solo en las personas mayores del presente, sino también en las del futuro.  Se debe evaluar todos los programas previsionales, pensiones, servicios de salud, servicios sociales y programas en general desde y para las personas mayores, pensando que la inversión y mejoras que realicemos hoy tendrán un impacto positivo en la construcción de un mejor país.

Este encuentro, el primero en su género en El Salvador y en Centroamérica, busca crear un espacio de análisis y discusión sobre las mejores decisiones que se deben tomar para generar esa vida en pleno goce de derechos para las personas mayores presentes y futuras; es analizar cómo debemos ver el envejecimiento y cuál es nuestra participación para que éste sea próspero y creativo.

Este espacio es para motivar a jóvenes como ustedes a construir desde sus saberes un mejor país para las personas mayores.

Este espacio es también para que todas y todos comprendamos que el envejecimiento debe ser comprendido como una etapa de la vida que debe ser sinónimo de nuevas oportunidades.

También este espacio debe llevarnos a la reflexión sobre el tipo de país que soñamos construir.  La violencia no solo es el flagelo que destruye lo mejor de nuestra sociedad y nos hunde, sino que es un mal que nos impide sacar lo mejor de nosotros mismos.

Este mal nos aleja del camino donde valoramos a todas las personas sin importar su edad, orientación sexual, género o etnia. La violencia nos lleva a olvidarnos de los más vulnerables. Ese es un riesgo que no podemos permitir.

Por ello, y pese a la violencia, debemos seguir luchando por ese país que soñamos, uno donde cada persona es importante, y donde respetamos a cada persona mayor, niño, niña, adolescente, o joven.  Un país donde sus habitantes puedan realizarse y expresarse, con la seguridad que sus derechos le pertenecen.

Antes de finalizar, permítanme reconocer el trabajo de todas las personas que de una u otra forma hacen posible este Encuentro:

  • A las personas miembros de las instituciones del CONAIPAM y del Programa Nuestros Mayores Derechos;
  • A las instituciones cooperantes:
  • la Unión Europea, a través del Programa de Apoyo a Comunidades Solidarias de El Salvador (PACSES),
  • a la Cooperación Luxemburguesa para el Desarrollo,
  • y al Instituto de Mayores y Servicios Sociales de España, quienes nos apoyan porque le apuestan a un tema que es parte integral de nuestra agenda de trabajo;
  • A las diversas instituciones académicas, comenzando por FEPADE, por creer en este proyecto y darnos un espacio que permita potenciar a la gerontología social como la ciencia que aborda los desafíos del futuro;
  • Y, por supuesto, a mis compañeras de la Dirección de Persona Adulta Mayor y demás compañeras y compañeros de la Secretaría de Inclusión Social.

Esperamos que esfuerzos como éste nos lleven a incluir el análisis del envejecimiento dentro de la formación de diferentes carreras, en especial dentro de las ciencias sociales y el área de la salud.

Finalmente, deseo felicitar a todas y cada una de las personas aquí presentes por iniciarse en el mundo de la gerontología social y comprometerse a colocar a la persona adulta mayor, como parte de sus agendas presentes y futuras. Creo firmemente que ustedes son una luz para El Salvador y una muestra que es posible construir el país desde la esperanza y la dignidad.

Muchas gracias.