Queridos y queridas jóvenes:

Me siento tan feliz de estar en este querido Instituto, en el cual miles de salvadoreñas y salvadoreños se han formado, y en donde ustedes también están construyendo un presente y un futuro con educación, cultura, inteligencia y conciencia social.

Este es un día que nos llena de mucha alegría y de esperanza, justamente en ese construir un país mejor para todas y todos.

Vamos a hacer una dinámica: les voy a hacer unas preguntas y les pido que levanten la mano sólo si su respuesta es SI. De acuerdo?

  • ¿a ustedes les gusta que su familia les trate con cariño?
  • ¿a ustedes les gusta que sus vecinos los respeten?
  • ¿ustedes se sienten felices si alguien se burla de ustedes?
  • ¿creen ustedes que merecen respeto de parte de todos los demás?

Bueno, justamente recibir un trato respetuoso y digno es un derecho humano que tenemos todas las personas: hombres, mujeres; niños y niñas. Todas las personas, sin importar nuestra edad, clase social o cualquier otra diferencia.

Y uno de los grupos poblacionales que merece un profundo respeto y buen trato son las personas mayores.

Seguramente la mayoría de quienes estamos aquí tenemos a por lo menos a una persona mayor en nuestras vidas: en mi caso, a mis padres. En el caso de ustedes, serán sus abuelos o abuelas; un tío, una madrina, alguien de la colonia o de la comunidad. Alguien que les ha cuidado, que les ha visto crecer. Alguien que les ha contado anécdotas, leyendas. Que les ha aconsejado o inclusive, regañado.

Esas personas mayores están en todos lados de nuestros entornos y aunque muchas veces no logramos reconocerlo, sus vidas han sido y siguen siendo valiosas, merecedoras de todo el respeto y la consideración de parte de todas las familias y de la sociedad.

El respeto a nuestras personas mayores comienza en casa y el buen trato no debe ser solo una palabra más, sino una forma de vida que se debe plantar en nuestros corazones y nuestras conciencias.

Como jóvenes muchas veces no se comprende bien cómo es el proceso de envejecimiento. Cuando uno está en sus edades, eso lo ve tan lejano!

Pero debemos saber que envejecer es un proceso natural de todas las persona. Así como ustedes están sentados hoy en este salón, yo estuve sentada el día de ayer en un salón similar, y mañana vendrán otros a ocupar este lugar.

Un día,  los que estamos aquí seremos personas mayores, y esperamos tener una vida digna y plena.  Por ello, debemos pensar cómo hacemos un mejor país para cuando lleguemos a esa etapa.

Cuando yo fui una jovencita como ustedes, soñé con un mundo mejor, sin violencia o pobreza; ese sueño probablemente lo tienen ustedes también, y por muy difícil que parezca, puede lograrse si todos y todas tenemos como meta el bienestar de los demás.

Eso comienza con el buen trato. Comienza con tratar de comprender a la otra persona y respetarla. Entender que, en el caso de las personas mayores, sus necesidades y realidades van cambiando. Que puede ser que caminen cada vez más despacio; o que necesiten ayuda para levantarse o sentarse; que olvidan cosas con frecuencia o que enfrentan cada vez más, enfermedades y dolencias.

Pero también hay que reconocer que lo que no cambia la edad es que tienen ganas de vivir, de comer rico, de ser útiles y productivos. Siguen, al igual que ustedes los jóvenes, con unas tremendas ganas de tener amistades, de reír, de platicar, de recibir caricias y amor.

Y, reconociendo todo eso, podemos comprender que nos corresponde a todos y todas, el dar a las personas de edad avanzada, el respeto y el afecto que se merecen, tanto en nuestras casas como en los espacios públicos, ya sea en las calles, en los buses, en el mercado o en los parques.

Por eso estoy tan esperanzada con la Jornadas Artísticas para promover los Derechos y el Respeto de nuestras personas mayores, que hoy inauguramos con ustedes.

Estas jornadas son especiales porque nos permiten llegar a ustedes con un mensaje de amor y de cambio de visión y actitud.

Antes de finalizar, quiero agradecer al Gobierno de China-Taiwán, quien financia estas jornadas; así como el esfuerzo de la organización Tiempos Nuevos Teatro que las estará desarrollando.

Nuestro agradecimiento también al Licenciado Manuel Canjura, Director de este querido  Instituto Francisco Menéndez, por facilitarnos este centro para inaugurar estas jornadas.

Les invito, amigas y amigos, a impulsar un cambio que nos lleve a ser un mejor país. Debemos comenzar a construir un país donde se respete a todas las personas.

Un abrazo grande a todas y todos.

Gracias.