Muy buenos días,

Esta mañana quiero  ofrecer una  afectuosa bienvenida a todas y a todos, particularmente  a las mujeres valientes protagonistas de esta historia, que dieron su testimonio como sobrevivientes de la Masacre de El Mozote y lugares aledaños y que hoy nos acompañan.

Nos encontramos este día, felices de presentarles la exposición Itinerante  La Memoria de las Luciérnagas, trabajo conjunto con la Secretaría de Cultura de la Presidencia y el Museo Nacional de Antropología, como un homenaje a las mujeres, niñas, niños y todas las personas que perdieron la vida en las masacres ocurridas los días y las noches del 11, 12 y 13 de diciembre de 1981.

En estas masacres, tropas de la Fuerza Armada de El Salvador asesinaron aproximadamente a un millar de personas, con un alarmante número de mujeres, niñas y niños.

En estos hechos se cometieron actos  de  barbarie  y  violaciones  a  los  derechos  humanos,  se  torturaron  y ejecutaron personas inocentes.

Mujeres  y  niñas  sufrieron  abusos  sexuales,  otras tuvieron que huir con sus hijos e hijas viviendo situaciones precarias y perdiéndolo todo para salvar sus vidas.

Los testimonios permiten encontrar un patrón de violencia contra las mujeres y niñas, permaneciendo impune y latente desde hace más de treinta años.

En el año 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió sentencia condenando al Estado salvadoreño por  estas masacres, por lo que el gobierno a través de la Secretaría Técnica de la Presidencia ha creado mecanismos para su cumplimiento, entre ellas el Programa de Desarrollo Social de EL Mozote, en donde se ven involucradas diferentes instituciones del Estado.

A raíz de ello, el ISDEMU a partir del año 2013, ha desarrollado procesos de recuperación de memoria histórica y apoyo psicosocial con mujeres sobrevivientes de estas masacres.

En estos procesos las mujeres pudieron compartir los diversos caminos que han creado, encontrado y construido para afrontar lo vivido en el conflicto armado y en las cotidianidades; rompiendo el silencio, denunciando, sanando, recuperando sus poderes y el sentido de dignidad y justicia desde sus perspectivas.

La exposición que hoy inauguramos, propone dar reconocimiento de lo que sucedió en las masacres, desde la mirada de las mujeres en su condición de sujetas históricas, ya que durante años su voz en la reconstrucción de la memoria ha sido invisibilizada.

Es necesario avanzar, hacia el pleno conocimiento de la verdad, dando a conocer sus testimonios, pues el reconocimiento de su historia, es el reconocimiento de su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación.

Este esfuerzo permite romper con la historia de silenciamiento de graves violaciones a los derechos humanos ocurridos a las mujeres y sus familias, constituyéndose en un aporte significativo encaminado a reparar las profundas heridas que no han sido sanadas adecuadamente.

De igual forma, la sociedad salvadoreña y el Estado deben tomar conciencia de lo sucedido y realizar esfuerzos para reparar los daños ocasionados.

La recuperación de la memoria de las sobrevivientes es un tema importante para la reconstrucción de las redes comunitarias tan laceradas.

En este día como ISDEMU y SECULTURA queremos rendir homenaje a las mujeres que alzaron su voz para reconstruir los hechos.

Queremos reconocer la fortaleza y valentía de estas mujeres, quienes representan un símbolo de lucha por la verdad y la justicia, siendo un ejemplo de vida para las Mujeres Salvadoreñas.

Hacemos un especial reconocimiento a Rufina Amaya, sobreviviente del caserío El Mozote  quien alzó su voz para denunciar las masacres liderando una valiente lucha.

Estamos profundamente agradecidas con todas las mujeres que participaron en este esfuerzo.

Queremos dejar constancia de nuestro sincero reconocimiento a la riqueza, el valor y la entereza de todas y cada una de las mujeres y sus familias que nos abrieron su corazón y nos compartieron sus historias ya que estas son un tesoro para las futuras generaciones y para la historia del país.

¡Muchas gracias!