Muy buenos días a todas y todos.

Me  complace dirigirme a ustedes  esta mañana, fecha en la que conmemoramos el día Nacional e Internacional de la no violencia contra las mujeres.

Quiero saludar de manera especial a las mujeres, defensoras de sus Derechos y a sus organizaciones sociales, quienes han mantenido un esfuerzo permanente para visibilizar y demandar la plena garantía de sus derechos, particularmente, el que se refiere a que todas las mujeres gocemos de una vida libre de toda forma de violencia de género.

En 1999, la comunidad internacional acordó que cada 25 de noviembre, los pueblos del mundo recordemos el brutal asesinato cometido en 1960, en contra de las tres hermanas Mirabal: Patria, María Teresa y Minerva; por orden directa del dictador dominicano, Rafael Leonidas Trujillo.

Así como las hermanas Mirabal, muchas mujeres en El Salvador siguen sufriendo múltiples hechos de agresión en razón de su condición de mujeres, llegando en muchos casos a ser víctimas de la peor y más extrema forma de violencia que las mujeres enfrentamos: el feminicidio.

Sólo por el hecho de ser mujeres, miles de niñas, adolescentes, jóvenes y adultas siguen sufriendo a diario de violencia  en diversos ámbitos: en la comunidad, en la calle, en los centros educativos y laborales; en los hogares, en las iglesias, en la política.

La delincuencia y el crimen organizado se ensaña también con los cuerpos de las mujeres, de forma más brutal: la tortura sexual, la trata de personas, las mutilaciones forman parte de los patrones de agresiones particulares dirigidas especialmente a las mujeres.

Con esas realidades históricas, pero también actuales, debemos reconocer que la lucha por los derechos de las mujeres, como Derechos Humanos, ha sido larga, dura y difícil.

Pero los logros han sido posibles gracias al liderazgo y participación de innumerables mujeres. Son ellas quienes han logrado que la violencia contra las mujeres deje de ser una cuestión “privada y silenciada” y se convierta en un asunto de derechos humanos, donde los Estados estamos obligados a tomar medidas para su erradicación, prevención, atención; la procuración del acceso a la justicia, el resarcimiento y la reparación de las víctimas.

En el caso de nuestro país, desde el trabajo que realiza  el ISDEMU como institución rectora para la garantía del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, estamos haciendo esfuerzos muy importantes para que ustedes amigas, sus hijas, sus hermanas, sus primas, sus tías, sus abuelas,  puedan vivir libres y seguras en todos los ámbitos en donde se desarrollan.

Durante este periodo se ha fortalecido al Instituto como ente rector para poder actuar en el  ámbito nacional, regional y municipal, a fin de que los territorios, se conviertan en espacios seguros para todas nosotras.

Estoy convencida de  que  se necesita la coordinación de esfuerzos y de la articulación inter institucional junto a las organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales y los tres  poderes  del Estado.

Mantenemos vigente nuestro llamado a la sociedad salvadoreña para asumir un compromiso firme en contra de la violencia hacia las mujeres.

Porque LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES VIOLENCIA CONTRA LA SOCIEDAD, y este es un enérgico mensaje a partir del cual todas nosotras, pero también ustedes amigos funcionarios y funcionarias, debemos actuar de manera firme y urgente.

Porque una realidad como la nuestra, en la que según las estadísticas, llevamos a octubre de este año, más de 400 mujeres asesinadas, nos obliga a tomar acciones para evitar más feminicidios y más impunidad.

Una realidad en donde la violación sexual representa un instrumento de dominación y de terror individual y colectivo que perpetúa la idea de que nuestros cuerpos pueden ser utilizados y abusados por los hombres, es una realidad que urge cambiar.

Es imperioso también cambiar la naturalidad con que la sociedad asume el fenómeno de los embarazos en adolescentes y  las uniones tempranas.

Estos embarazos, amigas y amigos, son producto de una violación sexual, y de una violación a los derechos humanos de estas niñas, a quienes se les trunca su futuro y su desarrollo.

Esta realidad nos obliga a actuar con mayor fuerza y a tomar medidas efectivas, desde todas las instituciones   para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

No podemos continuar dejando en libertad a los agresores.

No podemos continuar sin hacer efectivas las medidas de protección a las mujeres.

No podemos continuar dejando un país en la absoluta impunidad.

Dicho lo anterior, tenemos grandes desafíos por afrontar:

  • Debemos potenciar las acciones que visibilicen los delitos y los perpetradores de violencia contra las mujeres, como las uniones y embarazos en niñas y adolescentes.
  • Los pederastas, acosadores y violadores que se ocultan en estructuras sociales como las iglesias, empresas y el Estado deben ser denunciados, procesados y sancionados efectivamente, dando justicia y reparación a las víctimas.
  • Es preciso fortalecer los mecanismos para  la sanción a empresas que generen violencia simbólica, que menosprecian la lucha de las mujeres por sus derechos, que son generadores de misoginia y violencia hacia las mujeres.
  • A partir del mandato de la Ley Especial, sobre la creación de Unidades de Atención Especializada para las mujeres, se debe fortalecer el “Programa Ciudad Mujer”.
  • La administración pública debe  reconocer  este ejercicio de la defensa de los derechos y remover los obstáculos existentes para el desarrollo del trabajo de las defensoras de derechos humanos.
  • Todo el Estado, incluyendo las Alcaldías, está obligado a acompañar, proteger a las mujeres defensoras de derechos humanos, que están siendo amenazadas en los territorios, por luchar por la causa de las mujeres.
  • Por otra parte, motivar a las defensoras a no permitir ningún retroceso en los avances y derechos conquistados.

Amigas y amigos, les animo a que transformemos esta sociedad hacia una sociedad igualitaria y libre de discriminación.

Unámonos en una sola voz, que   clame fuerte y claro en todo el territorio nacional: ALTO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. Muchas gracias.