Estimadas amigas y amigos, funcionarias y funcionarios que nos acompañan en esta fecha tan significativa, tengan ustedes muy buenas tardes.

Me complace dirigirme a ustedes esta tarde, fecha en la que conmemoramos el Día Nacional e Internacional de la no violencia contra las mujeres.

Quiero saludar de manera especial a las mujeres, defensoras de sus Derechos y las organizaciones sociales, quienes han mantenido, una valiente movilización para visibilizar y demandar la plena garantía de sus derechos, en particular a la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

El 25 de noviembre es una fecha emblemática, que nos recuerda el brutal feminicidio en 1960, de las tres hermanas Mirabal -Patria, María Teresa y Minerva, activistas políticas de la República Dominicana durante la dictadura de Trujillo, sino sobre todo, nos impulsa a la reflexión y a la acción para que hechos de violencia contra las mujeres sean definitivamente erradicados de todas las prácticas sociales, culturales, legales y políticas.

El reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, ha sido conquistado con la lucha de miles de mujeres organizadas alrededor del mundo, así como las hicieran las hermanas Mirabal.

Uno de estos derechos conquistados, es el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, una violencia que por siglos fue legitimada por la sociedad y los Estados, y que se basa en la discriminación que las mujeres hemos enfrentado por el simple hecho de ser mujeres.

 

Ahora, gracias a la lucha de mujeres valientes, podemos afirmar, que la mayor parte de los Estados del mundo, incluido El Salvador, reconocen que LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES UNA VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS, y que, por consiguiente, se deben tomar medidas para erradicarla.

Si reflexionamos bien, vemos que las violencias constituyen un tema emergente de la sociedad y de los gobiernos.

Pero lo cierto es que dichas violencias no pueden reducirse solo a la criminalidad o a los delitos tradicionales.

En el caso de las mujeres, las violencias se vinculan a la concepción sobre el desarrollo y el resultado del mismo. Tienen que ver también con las prohibiciones para acceder al ámbito público.

Tienen que ver con la dominación de los cuerpos y de las vidas de las mujeres, lo cual se conjuga con otras violencias, como la injusticia de espacios sociales, la injusticia territorial, todo lo cual se relaciona también con las violencias criminales que sufren las mujeres.

 

El primer territorio en el que las mujeres sufrimos violencia es el cuerpo. Por eso se requiere que como mujeres nos apropiemos y decidamos sobre el cuerpo que habitamos, para poder hacerlo con otros territorios: el cuarto propio –como dijo Virginia Woolf-, la casa, el barrio, el territorio de lo colectivo, político, económico constitutivo de ser mujeres.

 

Sin embargo, todos estos espacios no han sido manejados de tal forma que garanticen libertades para las mujeres y se ha perpetuado la violencia individualizada a través de los cuerpos de las mujeres, el cuerpo que se habita, que adquiere un valor social, el cual se transforma en un cuerpo dotado de carga política, como señala Marcela Lagarde.

Sobre ese cuerpo político, se despliega las condiciones y las estructuras, jurídicas, sociales y culturales que naturalizan las violencias contra las mujeres, que hace que esas violencias tengan trayectorias muy especiales, generalmente producida por los íntimos, los próximos es una violencia anunciada.

A pesar de todo,  las mujeres han desarrollado históricamente -de forma individual y/o colectiva-  resistencias y transgresiones al poder patriarcal que se ejerce sobre ellas, sobre sus cuerpos, en resistencias activas las cuales también se expresan en el uso y apropiación del espacio público.

En el marco de la conmemoración del 25 de noviembre, el ISDEMU presenta cada año el INFORME SOBRE EL ESTADO Y SITUACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES.

Este informe ofrece una base de datos e información de las distintas instituciones del Estado, que permiten evidenciar la realidad de la violencia que enfrentamos las mujeres.

Además, recoge información sobre los avances realizados en la implementación de la Ley Especial Integral para una vida libre de violencia para las mujeres.

El informe que se presenta esta tarde cuenta de importantes avances institucionales, entre los que quiero destacar:

  • La instalación de más de 70 unidades de atención especializada a mujeres que enfrentan violencia, así como que la cobertura de estos servicios se ha ampliado ya a los 14 departamentos del país.

 

  • La aprobación del decreto para la creación de los tribunales especializados para una vida libre de violencia y discriminación para las mujeres, iniciativa que hace eco de las recomendaciones hechas por el ISDEMU en años anteriores, sobre la necesidad de generar mecanismos de justicia especializada que garantice que las víctimas tienen acceso efectivo a la justicia.

 

  • La conformación del sistema nacional de atención donde reconoce tres niveles de atención y en este destaca el tercer nivel donde Ciudad Mujer constituye un programa de atención que garantiza el empoderamiento vital  de las mujeres  donde se desarrollan las tres autonomías de las mujeres, de las cuales llevamos más de 3 millones 700 mil

 

  • Además, quiero resaltar especialmente el esfuerzo realizado por las compañeras del ISDEMU, tanto a nivel nacional, como en sus sedes departamentales, para lograr incluir en los Planes Municipales de prevención de Violencia el componente de la violencia contra las mujeres, para que en el marco del Plan El Salvador Seguro se tomen acciones para hacer de los municipios, territorios seguros para las mujeres.

 

 

Lamentablemente, y pese al trabajo realizado por las instituciones, el informe revela que la labor por la erradicación de la violencia contra las mujeres sigue siendo una labor cuesta arriba.

 

En El Salvador mueren asesinadas un promedio de 2 mujeres cada día, y hasta octubre de 2016 contamos ya con 589 mujeres fallecidas; una cifra que supera por mucho las víctimas que para el mismo período se reportaba en el 2015 (En el periodo enero – octubre de 2015 se contabilizaban 480 mujeres asesinadas)

 

Si bien este dato es preocupante y muestra la gravedad de la violencia contra las mujeres llevada a su manifestación más extrema como lo es el feminicidio; no podemos dejar de lado otras formas de violencia que afectan a mujeres, niñas y adolescentes, cuyos efectos en la vida y salud de quienes las padecen provocan limitaciones al desarrollo personal y una afectación al plan de vida.

 

De acuerdo a los datos recopilados por ISDEMU para el informe de Estado y Situación de la Violencia contra las Mujeres, para el período 2013 -2015, se contabilizan más de 18 mil mujeres, niñas y adolescentes víctimas de delitos contra la libertad sexual.

Con estos datos se evidencia la gravedad de la violencia sexual que enfrentan las mujeres, y principalmente las adolescentes.

 

Desde el ISDEMU, hacemos un llamado a toda la sociedad, y en especial a las instituciones encargadas de la atención y protección de las niñas y adolescentes para que tomen las medidas necesarias para la erradicación de la violencia sexual.

 

La sociedad salvadoreña no puede permanecer callada frente a las más de 25 mil niñas y adolescentes que han resultado embarazadas, sólo en 2015; a las más de 1,700 mujeres asesinas desde 2012; y a los cientos de mujeres que sufren a diario violencia pero que no se atreven a denunciar.

 

Es por ello que reitero mi llamado a continuar con los esfuerzos por la erradicación de la violencia contra las mujeres.

 

Agradezco y reconozco los aportes hechos por la cooperación internacional y los países amigos, sin cuyo apoyo, hubiera sido más difícil el logro de muchos de los avances que se reportan.

Pido además un reconocimiento especial para las mujeres organizadas, que impulsan, denuncian y demandan el cumplimiento de los derechos de las mujeres, y que han sido el motor para las transformaciones institucionales; y las invito a seguir vigilantes y a acompañar a las instituciones en la construcción de una sociedad libre de violencia para las mujeres.

 

En esta oportunidad queremos agradecer y alentar los esfuerzos y apoyos que organizaciones de mujeres y feministas, además de comunicadoras y comunicadores que contribuyen a promover, atender, proteger, organizar, y acompañar técnica y políticamente a la arquitectura nacional para una vida libre de violencia, con la entrega de los reconocimientos que hoy nominamos “TIEMPO DE LAS MARIPOSAS”.

 

Para finalizar les animo a que continuemos transformando esta sociedad hacia una sociedad igualitaria y libre de discriminación. A que sigamos realizando todos los esfuerzos que sean necesarios para garantizar que las mujeres, las niñas, adolescentes, jóvenes, adultas o ancianas, tengamos las mejores oportunidades de desarrollo, gozando de una vida libre de violencia. Con ello, no sólo ganan las mujeres, gana la sociedad y gana el país entero.

Muchas gracias. –