Por Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato:

Amigos y amigas

Muchas gracias al Espacio de Mujeres Lesbianas Salvadoreñas por la Diversidad (ESMULES), a Pan para el Mundo y Servicio Protestante para el Desarrollo por la invitación a este importante evento del lanzamiento del estudio sobre la situación de la población adulta mayor LGBTI en nuestro país.

En nuestro país, pese a todos los avances que se han impulsado en el campo de la inclusión social, todavía falta mucho camino por recorrer en la erradicación de la discriminación de las poblaciones vulnerables, por lo cual la gestión del conocimiento a través de estudios como el presente, son de vital importancia.

Esto porque aún sigue presente la desigualdad, que tiene su base en una historia plagada de actitudes excluyentes, donde solamente un grupo pequeño de personas pueden gozar de los derechos que constitucionalmente nos pertenecen a todos y todas.

Dentro de una sociedad que tiene una lógica de valorar los aspectos productivos y reproductivos del ser humano, siguen predominado muchos mitos relacionados al envejecimiento y la diversidad sexual.

Los prejuicios sociales caracterizan  a las personas mayores como improductivas, incapaces y simples receptoras de la caridad; y les niegan además su identidad de género y su orientación sexual, anulando todo reconocimiento a sus derechos sexuales.

Lo anterior aunado a la falta de reconocimiento del papel fundamental que desarrollan las personas mayores, quienes todavía sostienen las redes sociales y económicas del país, y quienes siguen realizando una gran parte de las tareas de cuido para con sus familias, aun en edades muy avanzadas.

Todos los estereotipos y estigmatización que padecen a diario las personas mayores, son todavía más marcadas en la población de LGBTI; sobre todo dentro de una cultura que niega las expresiones de sexualidad a la población adulta mayor.

Cuando además del envejecimiento, se añaden otros factores de discriminación, la exclusión se profundiza y se corre el riesgo de asumir como natural la desigualdad, promoviendo de esta forma la violencia sistemática hacia el grupo discriminado.

En este contexto tan complejo, unir envejecimiento con  diversidad se traduce en una total invisibilización de la población LGBTI adulta mayor.

No se cuentan con datos o estudios que nos permitan saber cuál es su expectativa de vida, que desafíos deban enfrentar en términos de ingreso, salud, educación, vivienda, seguridad social y protección.

Lo que sí resulta evidente es que la población LGBTI adulta mayor es una de la más excluida, ya sea porque carecen de programas especializados de atención, o porque en el mejor de los casos son obligadas a esconder su identidad de género u orientación sexual para poder acceder a algunos servicios que todavía son limitados para la población adulta mayor en general.

El estudio que se presenta el día de hoy recoge múltiples elementos a considerar para mejorar los programas de atención a las personas LGBTI adultas mayores.

El primero de ellos, el más fundamental, es la obligación del Estado de reconocer a la población adulta mayor LGBTI, con el objeto de garantizar sus derechos, ser atendida y protegida ante cualquier situación.

Este es un punto de partida clave para abrir el camino a la inclusión, el respeto y la dignificación de esta población.

El segundo elemento a resaltar reconocer la exclusión en la que vive la población del LGBTI en general, y con más énfasis en las personas adultas mayores del sector.

Como una parte del estudio, se debía contar con entrevistas a población LGBTI adulta mayor, es decir población de sesenta años o más.

Sin embargo, no se pudieron identificar personas de estas edades, sobre todo en la población Trans, lo que obligó a entrevistar a personas de menor edad. Con una expectativa de vida de treinta y cinco años, la población Trans es la que enfrenta mayores riesgos de vivir pocos años.

Esto es un tema que debe preocuparnos, pues estamos hablando de personas que pueden y deben gozar de las oportunidades para mejorar su calidad de vida, erradicar los factores de riesgo que afectan su vida, y tener acceso a información y servicios de salud, sobre todo los relacionados a salud sexual y reproductiva.

Finalmente, el estudio denota las carencias en los servicios de atención específica de la población LGBTI adulta mayor.

Uno de los grandes desafíos del país es cómo identificar las realidades y las necesidades de esta población y traducirlas en servicios eficientes, amigables y confiables.

Con el estudio se evidencia la necesidad de marcos normativos, programas y servicios especializados que respalden las acciones para reducir la discriminación, permitan el ejercicio pleno de derechos y garanticen la calidad de vida de las personas Adultas Mayores del LGBTI; más aún cuando estas características se juntan con otros elementos como discapacidad, origen étnico o posición socioeconómica.

Por lo que el llamado y el compromiso es para todos los funcionarios públicos, a fin que comencemos a construir la sociedad inclusiva, no discriminatoria y respetuosa que anhelamos.

El estudio que este día presenta ESMULES aporta valiosos elementos para el avance en el reconocimiento de los derechos de las personas Adultas Mayores de la Diversidad Sexual de este país.  Por esta razón, para la Secretaría de Inclusión Social, este análisis es de suma importancia para orientar con mayor precisión las acciones que dirigimos.

Nuestro compromiso es seguir marcando el camino para que ninguna persona sea considerada de segunda categoría en razón de un elemento de su persona que no encaja con un estándar, cuyo objetivo no es validar una sociedad armónica.

Gracias por su atención