Por Secretaria de Inclusión Social, Dra. Vanda Pignato:

Señoras y señores:

Muchas gracias por recibirnos en la Dirección General de Centros Penales, este día en que como Secretaría de Inclusión Social estaremos entregando oficialmente el “Protocolo de Atención para población LGBTI en contexto de privación de Libertad”.

Este documento que hoy entregamos es fruto del trabajo de la Mesa de Diversidad Sexual en contexto de privación de libertad, la cual es una iniciativa dirigida desde la Dirección de Diversidad Sexual con la admirable incidencia de las organizaciones de sociedad civil, defensoras de los Derechos de la población LGBTI, y muy particularmente al trabajo incansable de Karla Avelar, cuyo compromiso con las personas privadas de libertad es muy reconocido

Esta iniciativa partió en el año 2011 cuando muy decididamente Karla Avelar buscó el apoyo de la Dirección de Diversidad Sexual para denunciar las situaciones que se viven en los Centros Penales, en concreto la población de mujeres trans.

Desde ese entonces se dio inicio con una serie de acciones que desembocaron en la creación de un espacio de discusión y construcción entre entidades gubernamentales y representantes de sociedad civil, y gracias al apoyo de Health Focus (GIZ) y  de la OPS, se le denominó “Mesa Intersectorial de Derechos Humanos y Diversidad Sexual en contexto de Privación de Libertad”

El trabajo muchas veces se vio retrasado por eventos ajenos a la Mesa, pero gracias al compromiso de personas al interior de la Dirección de Centros Penales, a quienes hoy reconozco y felicito, como: Carmen Elena Arévalo (Enlace de Género), Morena de Portillo (Antes Directora del Centro Penal de Sensuntepeque, actualmente Directora del Centro Penal de Ilopango), Hilda Sonia Aguirre (Secretaria General de Centros Penales) y, por supuesto, de Rodil Hernández (Director General), es que hoy hacemos posible la entrega de este Documento que está diseñado para orientar las actuaciones de todo el personal del Sistema Penitenciario aquí representado.

Este protocolo ha sido construido con los aportes de muchas personas hoy presentes y de la misma Dirección de Centros Penales, y no contiene elementos para una atención preferencial para las personas LGBTI, sino que orienta hacia una actuación especializada y que responda a las necesidades específicas de estas personas cuando están privadas de libertad, cuando son visitadas por sus familiares y personas cercanas o cuando ellas mismas llegan como visita.

Aquí hay personas que nos pueden contar historias desgarradoras del sufrimiento que desde hace décadas han padecido las personas LGBTI dentro de los Centros Penales, cuando habían  administraciones que mantenían institucionalizados los malos tratos y la humillación como políticas penitenciarias.

Pero es precisamente la voluntad política de las nuevas administraciones, ya trabajando con un enfoque de derechos humanos, las que han posibilitado que se construyera este Protocolo y que haya avances en diferentes centros penales.

Por supuesto estamos conscientes que aún hay muchísimos retos y que debemos hacer mucho más, por lo que aprovecho a instar al personal del Sistema Penitenciario a que den cumplimiento al protocolo que hoy presento.

Les pido todo su compromiso para avanzar en la verdadera aplicación de los principios democráticos y de respeto de los derechos humanos que deben inspirar el trabajo de reinserción en los centros de privación de libertad.

El Protocolo plantea:

  • Que no se debe cometer ningún acto degradante en perjuicio de las personas LGBTI privadas de libertad.
  • La necesidad de tener procesos de formación contínua en materia de Diversidad Sexual para todo el personal penitenciario.
  • La necesidad de generar datos estadísticos.
  • Designar sectores especiales para esta población, cuando sea posible, en los Centros Penales, tal como se ha hecho por ejemplo, en Sensuntepeque.
  • Garantizar la atención médica sin restricciones.
  • Desterrar la idea que la orientación sexual o identidad de género distinta a la heterosexual es una enfermedad que deba o pueda “curarse”, prohibiendo cualquier tipo de acción dirigida a tratar de cambiar la orientación sexual o identidad de género de cualquier persona.
  • Reconocer por su identidad de género a la población trans y hacer todo lo posible para que la expresión de género de la población trans sea respetada dentro de los Centros Penales.
  • Promover el respeto de estas personas por parte de los otros privados y privadas de libertad.
  • Respetar a las visitas de la comunidad LBGTI, incluidos sus familiares y amigos.
  • Realizar las indagaciones pertinentes e imponer las sanciones pertinentes para el personal penitenciario que abuse, discrimine o maltrate a la población LGBTI por razón de su orientación sexual o identidad de género.

En ese sentido, aprovecho para reconocer las acciones positivas que realizó Morena de Portillo cuando estaba en el Centro Penal de Sensuntepeque. Estoy segura que sirvió de ejemplo para muchos custodios.

Como ustedes pueden ver, nada de lo planteado en el Protocolo se sale de las normativas nacionales o compromisos internacionales que ya se conocen. Además, el mismo responde al cumplimiento del Decreto Ejecutivo número 56, que es un mandato para todas las instituciones de la administración pública, y también al Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019, por lo que su aplicación es un valioso aporte a una sociedad nueva, más inclusiva, respetuosa y pacífica.

Quiero agradecer la presencia del Ministerio de Salud, con quien hemos trabajado tan bien; del mismo modo a USAID-PASCA, el Fondo de Población de Naciones Unidas y el Programa REDCA, y les pido que sigan apoyando para transformar las realidades que hoy señalamos manteniendo una relación estrecha.

Por supuesto, no quiero finalizar mis palabras sin recordar a Tania Vásquez y Francela Méndez, dos mujeres trans asesinadas por el odio y la discriminación. Las recordamos a ellas y a otras tantas personas LGBTI a quienes la discriminación golpea, lastima y mata. A todas les dedicamos nuestro trabajo y nuestro compromiso como Secretaría de Inclusión Social.

Finalmente quiero entregar personalmente el Protocolo al Señor Director Rodil Hernández, con lo que le ofrezco el apoyo de nuestra institución a través del Director de Diversidad Sexual, en presencia de las organizaciones de sociedad civil, Ministerio de Salud, Agencias de Apoyo y el personal penitenciario, a quienes les esperamos con sus aportes en el trabajo de la Mesa de Diversidad Sexual en contexto de privación de libertad.

Muchas gracias.