Queridas amigas:

Como siempre, me emociona tanto estar con todas ustedes, sentir esa fuerza y esa energía tan maravillosa de las mujeres salvadoreñas, soñadoras, luchadoras, solidarias.

Esta mañana del 8 de marzo, Día Internacional y Nacional de las Mujeres, conmemoramos los esfuerzos y avances por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo para las mujeres. Más allá de las fronteras, diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, los Estados y las mujeres de los cinco continentes organizamos diversos eventos para reflexionar sobre este día y para comprometernos en superar los muchos retos que aún nos quedan.

Y nuestro país, El Salvador, no es la excepción. El Estado, a través del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, ISDEMU, aprovecha esta ocasión para reconocer los avances, destacar los desafíos y renovar compromisos para la garantía del derecho a la Igualdad y no Discriminación para las mujeres.

En el marco de los 20 años del ISDEMU,  reconocemos los avances que el país ha logrado en materia de promoción, defensa y garantía de los derechos humanos de las mujeres.

Como país hemos avanzado en la transformación institucional, con unidades de género en instituciones gubernamentales, gobiernos locales e instituciones del Ministerio Público, Legislativo y Judicial.

Se han creado programas especializados para la atención de las mujeres, como la Banca Mujer, que tiene fondos para intermediarias financieras, y está orientado a capital de trabajo.

El Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI), el 73% de la población  beneficiarias, son mujeres.

En educación incluyente, el 68.8% del total, son mujeres alfabetizadas.

Se redujo en 4.47 puntos, la razón de mortalidad materna en El Salvador.

El Programa Ciudad Mujer ha brindado DOS MILLONES, NOVECIENTOS CINCUENTA Y CINCO MIL TREINTA Y DOS (2,955,032) servicios a mujeres, a nivel nacional.

Es importante destacar los avances en materia de Políticas Nacionales para las Mujeres, principal herramienta que recoge las necesidades e intereses de las mismas y las traduce en acciones conjuntas para el avance de sus derechos.

De igual manera, el fortalecimiento del marco jurídico, con la aprobación de Ley contra la Violencia Intrafamiliar, la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, la Ley de Igualdad Equidad, entre otras.

En este contexto, quiero hacer una reflexión sobre este tema, con un pensamiento expresado por nuestra amiga Rita Segato en su reciente visita a nuestro país, quien dice que: “La violencia contra las mujeres es colocada en el cuerpo de las mujeres; como una profanación, como una aplicación de crueldad y tortura hasta la muerte, por  eso es necesario trabajar para que devolvamos el fuero comunitario a las mujeres”.

No puedo dejar de externar esta mañana mi profunda indignación por los últimos sucesos de violencia ocurridos en contra de las mujeres, tanto en nuestro país como en el mundo.

Porque amigas, ¿cómo no horrorizarnos ante el brutal asesinato de Wendy Nayli, la pequeña niña de 11 años apuñalada por su vecino tras una disputa entre adultos?

¿o cómo no indignarnos y exigir justicia ante Los innumerables casos sufridos por nuestras mujeres defensoras en diferentes comunidades de nuestro país, quienes son acosadas y amenazadas por el trabajo que realizan?, como es el caso del terrible asesinato de Aida Pineda, compañera defensora, quien fue lideresa y participante activa de los Consejos Consultivos y de Contraloría Social, así como de la Red de Defensoras de los Derechos Humanos de las Mujeres, en el Municipio de Ciudad Delgado.

Pero también, ¿cómo no puede dolernos y solidarizarnos con el espantoso feminicidio de de Berta Cáceres, lideresa indígena lenca de Honduras, luchadora por la defensa del medio ambiente?

Son muertes que nos hieren a todas las mujeres y que nos obligan a redoblar la lucha, el trabajo, los esfuerzos para que las niñas, las adolescentes y las mujeres dejen de seguir sufriendo violencia.

En este 8 de marzo, debemos honrar la vida y las luchas de todas esas mujeres, pero debemos hacerlo no sólo desde el discurso.

Debemos hacerlo trabajando de manera firme, en los esfuerzos  articulados interinstitucionalmente, como en el caso de Ciudad Mujer o con el proceso de creación de un sistema de justicia especializada que ya se ha aprobado.

Ciertamente, debemos de decir que nos congratulamos con la aprobación de los Juzgados especializados; razón por la cual, no quiero dejar de felicitar a la Corte Suprema de Justicia y a la Asamblea Legislativa por impulsar la creación de dichos juzgados. 

Todo eso nos da la esperanza de tener victorias de justicia para las mujeres como recientemente está ocurriendo en el hermano país de Guatemala, en donde mujeres valientes indígenas representantes de las comunidades Sepur Zarco, están ganando una de las batallas históricas contra la impunidad; obligando al Estado a reconocer la existencia de la violencia y esclavitud sexual contra las mujeres en contextos  de guerra.

Y en el caso de El Salvador, hay también compromisos y señales de esperanza para las mujeres. Por ello, en el marco del día internacional y nacional de las Mujeres, los tres órganos del Estado aquí representados, nos comprometemos a continuar fortaleciendo los esfuerzos para garantizar los derechos de las mujeres.

Amigas, esta mañana presentamos públicamente el Pacto por la Igualdad, que representa y concretiza este compromiso y que nos exige la transformación del quehacer institucional en los diferentes niveles del Estado.

Desde el pacto se proponen acciones que buscan modificar el quehacer del gobierno, de las instancias de justicia, de los organismos de control, a fin de avanzar para acercarnos al horizonte de igualdad que todas anhelamos.

Estos compromisos incluyen:

  • El acceso de las mujeres en condiciones de igualdad a los recursos económicos, incluidos la tierra, el crédito, la ciencia y la tecnología, la capacitación profesional, el empleo decente y por supuesto, esto implica, “El incremento del salario mínimo e igualitario para las mujeres”, uniéndonos así, al llamado del incremento al salario mínimo a nivel nacional.
  •  Avanzar en la valoración social y económica del trabajo no remunerado realizado por las mujeres en la esfera doméstica y del cuidado.
  • Fortalecer el acceso efectivo a la justicia, la reparación y la restitución de derechos, a mujeres que enfrentan violencia.

El Pacto por la Igualdad, que esta mañana nos comprometemos a hacer realidad, también nos obliga a:

  • Promover el acceso a la información, educación, comunicación y consejería sobre salud integral, salud sexual y reproductiva con enfoque de derechos humanos.
  • Mejorar la calidad educativa, mediante la incorporación progresiva de contenidos para la deconstrucción de patrones que reproducen la discriminación por razón de sexo, en las currículas educativas y de la carrera docente.
  • Fortalecer la gestión integral del riesgo ambiental, que disminuya los efectos negativos de los desastres socio-naturales en la vida de las mujeres.
  • Garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, en el ejercicio de los derechos políticos y ciudadanos a nivel nacional, municipal y comunitario.
  • Garantizar Presupuestos justos a nivel municipal, que incorporen acciones de prevención de la violencia contra las mujeres en las comunidades.
  • Garantizar la incorporación de las mujeres, desde sus necesidades, en la solución de los conflictos sociales, la consolidación y el mantenimiento de la paz y democracia en El Salvador.
  • Garantizar acciones decisivas, visibles y cuantificables, por parte del Estado salvadoreño encaminadas al cumplimiento efectivo del compromiso planteado en el marco de Naciones Unidas, bajo el lema: “Un planeta 50-50: Demos el paso por la Igualdad de Género.” 

Este Pacto, nos llama a reflexionar sobre la igualdad sustantiva, y esto, implica la transformación real de la cultura institucional, con el compromiso de construir una nueva historia para transformar y lograr una vida digna e igualitaria para las mujeres.

Antes de concluir, quiero felicitar a los tres presidentes de los Órganos del Estado, por suscribir este Pacto con y para las mujeres.Eso demuestra su vocación democrática y de justicia.

Pero además, quiero externar –desde lo más profundo de mi corazón- mi reconocimiento especial a todas las mujeres que luchan por sus derechos en las comunidades, los caseríos y los cantones más apartados de nuestro país.

Ellas son quienes con su lucha y vivencia, construyen día a día un país más equitativo, igualitario y libre de violencia de género para todas y todos. Y ustedes, queridas amigas, son la fuerza que personalmente me motiva y me impulsa a no decaer, a seguir adelante en la lucha y a trabajar con optimismo y empeño por lograr un mundo mejor para todas nosotras.

Las quiero mucho!

 

Gracias.