Buenos días.

Como siempre, es un placer encontrarme con ustedes en un espacio que nos permite trabajar en conjunto con el fin de lograr la meta de que todas las mujeres vivamos libres de todas las formas de violencia.

Ciertamente, y gracias al trabajo articulado que desarrollamos entre todas las instituciones aquí reunidas, El Salvador ha avanzado en los últimos años en el reconocimiento de que la violencia basada en género, la desigualdad y la discriminación contra las mujeres, son las principales formas de violación a sus derechos humanos, las cuales afectan el derecho a la vida, a la seguridad personal, integridad física y emocional, entre otros.

Sabemos nosotras, y la sociedad ha empezado a ser más consciente, de que la Violencia contra las mujeres, está presente de manera generalizada en tipos y modalidades diferentes y afecta seriamente la vida de las mujeres, el desarrollo de sus capacidades y libertades.

Esa violencia es un problema vital para la sociedad, ya que deja múltiples secuelas que les dificulta insertarse en la vida productiva.

Tiene, además, un carácter estructural y mecanismos basados en una cultura sexista y patriarcal que la normaliza y naturaliza.

Para hacer realidad el derecho a una vida libre de violencia, el Estado debe actuar para prevenir la violencia y atender a las mujeres que la sufran, así como generar una cultura que permita eliminar las causas y patrones que la generan.

En el año 2012, con la entrada en vigencia de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV), iniciamos un proceso de transformaciones dentro de las instituciones del Estado para dar cumplimiento a este marco normativo que nos mandata a garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia.

Este proceso transformador, ha incluido crear nuevas estructuras, como la Comisión Técnica Especializada (CTE), Unidades Institucionales de Atención Especializadas a Mujeres, y próximamente contaremos con los Tribunales Especializados para una Vida Libre de Violencia y Discriminación contra las mujeres.

También ha implicado iniciar procesos de transformación en los imaginarios de la sociedad y de la cultura institucional, para comprender que la violencia contra las mujeres es una violación a nuestros derechos humanos e impide el desarrollo de toda la sociedad.

Hasta la aprobación de la LEIV, en El Salvador, solo contábamos con la Ley contra la Violencia Intrafamiliar, que garantiza la protección de nuestros derechos en el ámbito privado; sin embargo, la LEIV incorporó la protección a los derechos de las mujeres en el ámbito público, es decir, en el ámbito laboral, institucional y comunitario, en los que también se da la violencia basada en género contra las mujeres.

Unos de los mayores aportes de la LEIV es la creación de las Unidades de Atención Especializada para mujeres que sufren violencia, ya que son la puerta de entrada para garantizar la protección, el acceso a la justicia y la reparación; así como para evitar que la violencia continúe y pueda terminar, incluso, en un feminicidio.

Para que la atención sea efectiva, debe ser brindada de forma especializada, es decir, diferenciada y que responda a las necesidades y circunstancias específicas de las mujeres, en especial de aquellas que se encuentran en situación de riesgo o de vulnerabilidad.

Además, debe ser una atención integral, es decir, que garantice la coordinación y articulación de las instituciones del Estado.

Para garantizar los principios de especialización e integralidad en la atención a las mujeres que enfrentan violencia, es que este día el ISDEMU presenta el Sistema Nacional de Atención.

Este sistema es una herramienta para las instituciones que día a día coordinamos esfuerzos para garantizar que las mujeres reciben servicios de atención de calidad, entre ellos, la atención psicológica, el acompañamiento para la realización de trámites judiciales y administrativos, atención en su salud, protección frente a situaciones de riesgo, pero sobre todo, que perseguimos el objetivo de lograr el empoderamiento de las mujeres.

El Sistema Nacional de Atención establece niveles diferenciados en la atención a las mujeres, para que las instituciones que lo integran enfoquen sus competencias y actuaciones en función de la especialización e integralidad de la atención, para romper con el ciclo de la violencia y con el objetivo de restituir los derechos de las mujeres a través del empoderamiento para la toma de decisiones, el logro de la autonomía económica y física.

Con este mecanismo se busca mejorar la gestión y la comunicación hacia el interior de las instituciones; desarrollar las capacidades institucionales mediante una mayor especialización del personal de las unidades de atención; optimización de los recursos existentes; la estandarización de normas, protocolos, manuales y procedimientos; y coordinar acciones de acompañamiento psico-social y jurídico a la mujeres que enfrentan hechos de violencia.

Para lograr estos objetivos, se dará inicio a la construcción colectiva, a través del espacio de la CTE de instrumentos para la referencia y contra – referencia, protocolos de coordinación interinstitucional, herramientas para la evaluación del riesgo, por mencionar algunos.

Desde el ISDEMU, como institución rectora, estamos muy complacidas de contar este día con la presencia de representaciones de todas las instituciones que cuentan con unidades de atención especializada para mujeres, con quienes coordinaremos el trabajo para la implementación de este Sistema en beneficio de las mujeres salvadoreñas.

Reconocemos el compromiso que han demostrado con el avance para la instalación las unidades de atención especializada, lo cual se comprueba en el hecho de que El Salvador cuenta ya con más de 50 unidades a nivel nacional, instaladas por distintas instituciones como la PNC, la Procuraduría General y la Procuraduría de Derechos Humanos, así como el Programa Ciudad Mujer; y les invitamos a seguir trabajando de forma coordinada por la erradicación de las mujeres a una vida libre de violencia.

Muchas gracias.