Buenos días a todos y todas.

Estoy muy contenta de compartir con ustedes este día, gracias a la invitación que amablemente me hiciera la Unidad Nacional para la Prevención y Control del Cáncer del Ministerio de Salud, para participar en la inauguración del Simposio: “Una atención integral e integrada en el abordaje de la atención del cáncer en El Salvador”.

Este importante evento permitirá que más de 200 participantes, integrantes de unas 13 instituciones públicas y privadas, especializadas en la atención y control del cáncer conozcan la experiencia de diferentes especialistas, quienes abordaran temáticas relacionadas con el diagnóstico temprano, el tratamiento, los cuidados paliativos, cómo enfrentar el dolor, la rehabilitación; además de algo que es de vital importancia en las personas con cáncer: la atención sicológica, tanto para ellos como para los integrantes de su grupo familiar, quienes son los que más sufren la enfermedad, pues se convierten en los cuidadores y cuidadoras.

Recientemente estuve también acompañándoles en la inauguración de la campaña nacional de promoción de la salud y prevención del cáncer, desarrollada el pasado 19 de octubre, fecha en la que a nivel mundial se celebró el Día de la Sensibilización contra el cáncer de mama, campaña cuyo objetivo fundamental es el de promover en la población, tanto mujeres como hombres, el conocimiento sobre los diversos tipos de cáncer, sus factores de riesgo, la rehabilitación,  así como la atención temprana y oportuna en los diferentes establecimientos de salud a nivel nacional.

Me llena de mucha satisfacción manifestarles que algunos de estos establecimientos para la detección temprana del cáncer de mama y el cáncer cérvico uterino, se encuentran en las sedes de Ciudad Mujer.

En las seis sedes de Ciudad Mujer, localizadas en Colón, San Martín, Usulután, Santa Ana, San Miguel y Morazán, estamos permanentemente sensibilizando y educando sobre el cáncer de mama y el cáncer cérvico uterino, con el objetivo de aumentar la atención y el apoyo en la detección precoz, el tratamiento y los cuidados adecuados para la misma.

Esto es porque sabemos que el cáncer es una de las enfermedades que más afecta la salud y vida de las mujeres, de sus familias y de sus comunidades.

Es por eso, el enfoque de este simposio me parece el más oportuno y adecuado: cómo abordar la atención del cáncer de una forma integrada e integral.

Esa visión rebela la preocupación, tanto del Ministerio de Salud, como de las instituciones privadas y de las personas profesionales en la salud, de comprender de mejor forma el impacto que tiene un diagnóstico de cáncer en cualquier ser humano, y así orientar los esfuerzos en brindar las atenciones y apoyos que sean más adecuados, tanto para los pacientes como a sus familias.

Ustedes saben que justo en estos momentos, yo misma estoy librando una batalla contra un cáncer. Por eso, permítanme compartir con ustedes, algunas breves reflexiones, no sólo desde mi función como Secretaria de Inclusión Social, sino también, como una mujer que sabe lo que es recibir ese diagnóstico y enfrentar la ruta para librarse del cáncer y ser una sobreviviente.

En primer lugar, una atención integrada e integral no es posible si no cumple dos requisitos fundamentales: debe ser una atención de calidad y, sobre todo, con calidez. En una sola palabra: debe ser una atención profundamente HUMANA.

La forma en que cualquier profesional de la salud trate a un paciente de cáncer es fundamental en su vida. Me refiero no sólo a que cuente con el conocimiento y la capacidad de dar un diagnóstico oportuno y correcto, sino también a la manera en que comunique el diagnóstico a la persona.

Una de las cuestiones más importantes para cualquier paciente, es tener la información que nos permita tomar las mejores decisiones. Y esta información debe ser accesible, comprensible, dando respuesta a todas las preguntas, sin importar lo absurdas o repetitivas que puedan parecer a un profesional de la salud.

Sinceramente, el contar y comprender esa información marca la diferencia de iniciar la batalla con mayor confianza, y caso contrario, hacerlo con mayor angustia y ansiedad. Influye, pues, en el estado anímico de los pacientes y de sus familias.

Otro aspecto fundamental en la atención integrada e integral se refiere a la visión holística que debe estar presente para lograr la recuperación de la salud física de las personas con cáncer, y minimizar los impactos de las cirugías, las quimioterapias, radiaciones y demás tratamientos.

Me refiero, desde el punto de vista médico, a la atención a la salud visual, dental, dermatológica, entre otras que ustedes conocen mucho mejor que yo.

Pero también, y desde el punto de vista multidisciplinar, una atención integrada e integral implica la atención coordinada con profesionales de la psicología y del trabajo social.

Por supuesto, la atención psicoemocional a pacientes y sus familiares o cuidadores es fundamental para disminuir angustias, temores, crisis, depresiones y tantos otros efectos que pueden generarse al afrontar una situación de cáncer en cualquiera de sus miembros, ya sea en adultos como en niños y niñas. Y es porque cuando a una persona le dan un diagnóstico de cáncer, no solo ella lo sufre: todo su entorno vive y batalla contra la enfermedad, por lo que la atención debe abarcarles también.

La labor de trabajadoras y trabajadores sociales es otro aspecto vital para determinar los recursos o redes de apoyo que la persona paciente y sus familiares pueden necesitar para afrontar el tratamiento.

Recordemos que muchas personas son responsables únicos de sus familias y ven disminuidos sus ingresos a causa de la enfermedad; otras viven en lugares alejados de donde deben recibir los tratamientos y muchas veces no cuentan ni para el transporte; o simplemente desconocen hacia dónde dirigirse o qué trámites realizar, entre muchas otras situaciones.

Es allí donde el trabajo social cumple una función trascendental, orientando, buscando alternativas, gestionando apoyos y creando redes, tanto en otras instituciones públicas competentes, como en entidades privadas, ONG´s, pero también en las propias familias y en las comunidades.

Finalmente, otro aspecto que me parece importante para esa atención integrada e integral, con calidad y calidez es la que se refiere al autocuido de los y las profesionales de la salud.

Sabemos que ustedes, ya sean personal médico, de enfermería, de psicología, y otros, son de los profesionales que más sufren del denominado “síndrome del quemado”, bajo un estrés contínuo, con la luchando a diario con la vida y la muerte de pacientes.

Por ello, y tal como lo hacemos nosotras en Ciudad Mujer, se debe contar con herramientas y mecanismos de autocuido que les permitan afrontar el estrés, construir una vida positiva, asertiva que nos permita, además, mantener siempre la empatía y la solidaridad con las personas pacientes. Esto contribuye a desarrollar una atención humanizada y humanizante.

Tengo la certeza que el presente simposio permitirá seguir avanzando en esa ruta que están construyendo para hacer que la atención a todas las personas con cáncer sea cada vez mucho más digna y mucho más humana.

Por ello les deseo los mayores éxitos y que esta sea una jornada sumamente provechosa.

¡Muchas gracias!