Amigos y amigas:

Es un verdadero placer estar con ustedes en la inauguración de este Foro sobre experiencias exitosas de políticas públicas para personas adultas mayores, y darles la bienvenida a nuestro país a visitantes tan distinguidos, el Dr. Leturia Arrazola, la Dra. Villalta y la Dra. Kornfeld, quienes vienen a compartir sus conocimientos sobre el tema que nos reúne esta mañana.

En el caso de El Salvador, debemos decir que hemos logrado grandes avances en materia de políticas públicas para diversos grupos poblacionales y ahora estamos en pleno proceso de arranque de la formulación de una política seria y formal para personas mayores.

Cuando se asumió el Plan de Acción de Madrid, en 2002, El Salvador se sumó a una lista de países que empezaron a desarrollar legislación y una política nacional para personas mayores, como parte de los compromisos en torno a dicho Plan.

No obstante, en ese momento tanto la ley como la política respondieron a la visión que hasta la fecha se había tenido en el tema: una visión de caridad donde las personas mayores solo eran receptoras de asistencia.

Esto cambió radicalmente a partir del año 2009, cuando se creó la Secretaría de Inclusión Social y, bajo el liderazgo de la Dra. Vanda Pignato, visualizamos dos aspectos importantes en torno al tema de atención al sector de personas mayores:

En primer lugar, que se debía sustituir la visión asistencialista y caritativa, por el enfoque de derechos humanos.  Esto significa, que como Estado debíamos reconocer que los servicios y atenciones especializadas al sector responden al derecho de las personas mayores de contar con los mecanismos eficaces para poder ejercer la integralidad de sus derechos humanos.

A su vez, el enfoque de derechos humanos empuja necesariamente a un segundo punto, el cual es que el accionar del Estado debe orientarse a la inclusión social de este grupo.  Lo anterior significa que se reconoce  la realidad de exclusión en la que estuvo sumida esta población y entonces las políticas y normas buscan promover la inclusión social de las personas mayores a las políticas públicas del desarrollo y la igualdad.

Bajo estas dos premisas, nace en el año 2011 el programa presidencial “Nuestros Mayores Derechos”, con la idea de ser una primera apuesta de política seria y articulada para el sector.

El Programa Nuestros Mayores Derechos dejó enormes experiencias ganadas, pues logró articular una serie de instituciones del Ejecutivo que nunca habían trabajado juntas en torno a la población adulta mayor. Esto permitió sumar las acciones de cada institución a fin de mejorar el impacto de las intervenciones, con lo cual se pudo entregar pensiones a más de veinte mil personas, alfabetizar a más de nueve mil y atender en salud a más de treinta mil.

Este programa permitió además desarrollar un programa para hogares y residencias de mayores; así como un programa de atención especializada a mayores dentro de cuarenta casas de la cultura y desarrollar estudios especializados en la materia, como el Diplomado en Gerontología Social, por poner algunos ejemplos.

Finalmente, ha sido bajo el amparo de este programa que El Salvador se ha  comprometido a impulsar una serie de cambios en el  marco normativo tanto a nivel nacional como internacional.

En el marco internacional, celebramos que por primera vez los países del continente Americano tengan una Convención para la protección de los derechos humanos de las personas mayores y esperamos impulsar los esfuerzos por una convención similar en el ámbito de Naciones Unidas.

En lo nacional, se ha trabajado en una nueva ley de la persona adulta mayor, que próximamente será presentada ante la Asamblea Legislativa y que desarrolla en gran medida lo contenido en la convención.  También se ha desarrollado un marco normativo para hogares o residencias sustitutas de mayores, y finalmente, se están realizando ya los procesos de consulta nacional para la creación de una política nacional que surja de la construcción participativa de amplios sectores de la población adulta mayor.

La política nacional de la persona adulta es un esfuerzo de grandes magnitudes y por ello impulsamos este foro.  La política no es solamente una expresión de buenas voluntades, es un compromiso de Estado, que involucra a todos los niveles, desde los gobiernos locales hasta el ejecutivo; desde el Órgano Judicial hasta la Asamblea Legislativa, para comprometernos a fortalecer acciones, presupuestos y capacidades en torno a los derechos de las personas mayores.

El foro de este día nos brinda la valiosa oportunidad de conocer y comprender los alcances e impactos de políticas implementadas en otros países hermanos, y que pueden servir de inspiración para lo que esperamos impulsar en El Salvador.

España está asumiendo el desafío de un invierno demográfico, con una gran población mayor y una población joven muy reducida. Chile impulsa con éxito un proceso de políticas que incluye programas de participación de mayores, y Costa Rica, nuestro vecino más cercano, ha sabido encarar con seriedad las políticas de mayores en un marco de derechos que es alcanzable para un pueblo como el salvadoreño.

Estas experiencias deben ser lecciones para la política publica que estamos construyendo y que vamos a implementar, teniendo en cuenta que estamos ante las puertas de un crecimiento demográfico de la población mayor para la que debemos estar preparados, y que, además, debemos promover en todo momento la participación plena de las personas mayores como parte de sus derechos.

Y esto es porque tenemos la convicción de que es posible aspirar a mejorar la calidad de vida de esta población, si orientamos  nuestros esfuerzos para este fin.

El Salvador tiene enormes expectativas del proceso de consulta de la política, así como de las enseñanzas que puedan surgir de este foro, pues nos permitirá conocer de primera mano las expectativas y necesidades de la población mayor.

En este proceso se incluye además a funcionarios que prestan servicios a esta población en el nivel local, con el objeto de conocer cuáles son los desafíos que enfrentan en sus funciones, y cuáles son sus necesidades de fortalecimiento para que los servicios que prestan respondan a un enfoque de derechos de las personas adultas mayores.

Aprovecho para agradecer, en nombre de la Dra. Vanda Pignato y en el mío propio, a los y las ponentes internacionales por compartir sus experiencias y saberes.  De igual manera, permítanme agradecer a la cooperación internacional, y especialmente a EUROSOCIAL, por habernos apoyado en la realización de este evento, que marca el proceso intensivo de consulta para la construcción de la política de la persona adulta mayor de El Salvador.

Confío que este foro, así como las jornadas de consulta que se realizan a lo largo y ancho del país, sean un espacio para compartir y construir colectivamente una política que responda a todas las realidades y grupos de mayores; y espero que sean además una oportunidad de encuentros que abonen al acercamiento, respeto y comprensión entre todos y todas.

Finalmente, agradecemos a todas las personas mayores que participan de este esfuerzo, y a todas aquellas que nos inspiran a tratar de impulsar estos cambios tan urgentes para nuestra patria.  Generalmente se dice que las personas mayores ya dieron a este país y que es nuestro momento de darles de regreso.  Si bien compartimos la idea de reconocer todos los aportes que han dado las personas mayores, creemos que ellos y ellas siguen contribuyendo y construyendo el presente y el futuro de este país, y tienen el derecho de recibir los beneficios del desarrollo.

Deseo entonces, los mayores éxitos en este foro.

Muchas gracias.