Amigos y amigas:

Deseo en primer lugar, trasladarles el saludo muy cariñoso de la Doctora Vanda Pignato, Secretaria de Inclusión Social, quien deseaba mucho compartir esta ocasión con ustedes, pero que por motivos de salud no ha podido asistir hoy, pero quien nos pidió que les dijéramos que espera venir  más adelante a ver cómo se han transformado estos hogares  de la Asociación San Vicente de Paul.

Esto es porque, como ya saben, desde la creación de la Secretaría de Inclusión Social hasta la fecha,  el mejoramiento de los hogares y residencias para personas mayores ha sido una prioridad dentro de nuestra gestión, ya que en el año 2010, desde el Consejo de Atención Integral a los programas de los Adultos Mayores (CONAIPAM), se realizó un estudio sobre la situación de los hogares de las personas adultas mayores, donde se identificó que muchos operaban en condiciones inadecuadas, en gran medida debido a la falta de recursos.

Conociendo ya esa realidad, y con la convicción absoluta de que como Gobierno debíamos impulsar un cambio sustancial de esas realidades, solicitamos el apoyo técnico del Instituto de Mayores y Servicios Sociales de España para evaluar la ruta a implementar para construir un programa coherente y sistemático para mejorar las condiciones de estos centros.

Ese cambio de condiciones en los centros debía responder a la implementación de un modelo de atención centrado en las necesidades de la persona adulta mayor y que cubriera los estándares de derechos humanos. En definitiva, un modelo de atención basado en la dignidad de las personas mayores.

Es así que en el marco del programa Nuestros Mayores Derechos lanzado en enero de 2011, se comenzó un trabajo conjunto entre el Gobierno, a través de la Secretaría de Inclusión Social, y las asociaciones de hogares y residencias, para mejorar las condiciones y los servicios de estos centros.

Desde entonces, hemos impulsado un programa de mejora de hogares basado en el trabajo conjunto entre gobierno y centros, que incluye por nuestra parte diversas acciones como entregas de alimentos e insumos de higiene, equipamiento, mejora de infraestructura y tecnificación del personal a través de diversos procesos formativos.

Por su parte, los hogares y residencias nos han abierto sus puertas y han buscado las formas de mejorar la calidad de los servicios, han permitido evaluaciones permanentes y han promovido que el personal, sea contratado o voluntario, se forme en diferentes áreas.

Este trabajo conjunto surge de un objetivo que tanto la Secretaría como los Hogares tienen en común: fortalecer el enfoque de derechos donde el centro del accionar es la persona adulta mayor, por medio de garantizar la sostenibilidad de los servicios.

En el marco del programa de mejoramiento de hogares, hemos invertido durante los últimos seis años más de un millón de dólares en equipamiento, infraestructura y capacitación de varios hogares en todo el país.

Si bien hemos realizado bastantes avances en la materia, todavía tenemos muchos retos por delante, y para avanzar, debemos seguir trabajando en conjunto.

Debemos esforzarnos por erradicar  escenarios silenciosos de violencia o maltrato, sensibilizar al personal sobre los derechos de las personas mayores, invertir todavía más en la mejora de una red de trabajo entre todos los hogares del país y contar con hogares especializados para poblaciones de mayores que tienen cuadros particularmente complejos, como son personas con padecimientos cognitivos.

Falta además trabajar al interior de los hogares protocolos que permitan una atención en equidad e igualdad para poblaciones de mayores especialmente vulnerables, como son las poblaciones de pueblos originarios, personas mayores con discapacidad y mayores de la diversidad sexual.

Debemos trabajar más para que todas las instituciones del Estado, sean de gobierno central o de gobiernos locales, se sumen al trabajo de los hogares y residencias de mayores, no solamente porque cumplen la función de dar techo a quienes por cualquier circunstancia no lo tienen, sino y principalmente porque a través de sus servicios pueden facilitar a las personas mayores el ejercicio de sus derechos humanos.

La inversión de hoy, proveniente en su totalidad de fondos de gobierno, sirve para fortalecer las acciones sociales para proteger a la población más vulnerable de nuestro país, y se basan en el derecho de quienes utilizan estos servicios a contar con una vida digna y con cuidados de largo plazo.

El total de las obras que estamos entregando hoy, asciende a un monto de US$33,400.00, los cuales han sido utilizado en dos hogares de esta localidad.

En el Hogar de Adultos Mayores San José, se invirtieron 14 mil dólares para la instalación de cielo falso en baños, pasillo y áreas de estar y comedor, mejoras en la accesibilidad de uno de los pasillos, instalación de barandales de apoyo y mejora en baños que incluye enchapados, sustitución de servicios sanitarios, instalación de duchas y colocación de piso antideslizante. Con esto se ha mejorado la movilidad y seguridad de las personas mayores en las áreas de servicios sanitarios, donde pueden ser más proclives de sufrir accidentes.

En el hogar de ancianas San Vicente de Paul, se utilizaron 19,400 dólares para la reparación de las paredes de tres dormitorios, la colocación de puertas y ventadas nuevas, pisos nuevos, sistemas de drenaje y cielo falso, mejorando de esta forma la protección y atención en el área de dormitorios del hogar.

Estas obras sin duda benefician principalmente a las personas mayores que utilizan estas instalaciones, promoviendo la seguridad y la movilidad de los y las residentes.

Quiero felicitar en esta oportunidad a la Asociación San Vicente de Paul por su entrega en este proyecto y por impulsar la mejora de la población que reciben en este centro.  Deseo invitar a otras asociaciones a que se sumen a este esfuerzo y que nos busquen para apoyarles en sus proyectos.

Quiero además agradecer muy particularmente a los y las compañeras de la Secretaría de Inclusión Social que supervisaron esta obra, en particular a la Arquitecta Marta Hernández y a la Licenciada Patricia de Claudio, quienes acompañaron a la Asociación durante toda la ejecución de la obra, a fin que la misma llegara a buen término y que cumpliera los estándares de accesibilidad y seguridad requeridos, y a mi colega, Jennifer Soundy, Directora de Personas Adultas Mayores, por sus esfuerzos a favor de esta población tan importante.

Finalmente, les agradezco a todos y todas por su amable recibimiento en esta hermosa tierra de artesanos y artesanas, que así como transforman el barro en bellas piezas y figuras, así también transforman los sueños en realidades, tal como lo estamos presenciando hoy. Justamente, por esa capacidad transformadora que tienen, nos debe inspirar para seguir trabajando en la construcción de la igualdad y la paz, que tanto nos merecemos.

Muchas gracias.