Amigos y Amigas:
Con mucha alegría nos reunimos hoy para la graduación del primer Diplomado en Atención Geriátrica, el cual ha sido posible gracias al apoyo financiero de la cooperación de la República de China – Taiwán.

La realización de este diplomado ha respondido al compromiso del Gobierno de El Salvador por avanzar en la mejora de la atención y la especialización de los servicios para las personas adultas mayores.

Desde la Secretaría de Inclusión Social y desde el Consejo Nacional de Atención Integral a los Programas de los Adultos Mayores hemos tenido un trabajo coordinado y conjunto con el Ministerio de Salud en el marco del programa “Nuestros Mayores Derechos”, que culminó con la incorporación de más de cuarenta mil personas mayores en los equipos comunitarios de salud o ECOS.

De igual forma, iniciamos en el año dos mil doce los procesos de formación de recursos institucionales en el área de Gerontología Social. Estos procesos, hicieron que se mejoraran los servicios en instituciones como la Procuraduría General de la República, el Instituto Nacional de Pensionados Públicos y el mismo Ministerio de Salud.
Sin embargo, todavía quedan muchas tareas pendientes respecto al buen trato y la atención especializada en salud.

Uno de sus graves problemas, son las prácticas médicas y hospitalarias que constituyen una vulneración grave a los derechos de esta población, tales como las sujeciones, los aseos sin respetar el pudor, la falta de atención en la alimentación o el sufrimiento innecesario del paciente.

El Diplomado en Atención Geriátrica, que ha sido diseñado e implementado por la Secretaría de Inclusión Social, busca que los profesionales de enfermería y medicina, cuenten con las herramientas básicas necesarias para el cuido de la persona mayor, en particular las que tienen alguna discapacidad o dependencia.

Si bien tal objetivo habla por sí mismo, hay que reconocer que esta formación geriátrica carece de sentido si no se acompaña de un cambio de valores o de actitud por parte de los y las profesionales.
Por ello, deseo centrar mi discurso en lo que se espera de ustedes a partir de esta fecha:
Primero, queremos profesionales que profesen mayor respeto y valor hacia las personas mayores. Ustedes deben llegar más allá de un mero título y deben vivir bajo un código que los lleve a identificar qué acciones u omisiones pueden constituir maltrato, para así erradicar tales costumbres.
Segundo, queremos que sean luz en la oscuridad. Existe todo un aparataje que muchas veces lleva a un maltrato más estructural a las personas mayores: no tener condiciones, presupuestos o recursos.
Sin embargo, cada persona puede marcar la diferencia en el respeto, en el trato, en identificar los errores de otros cuando faltan agreden, son displicentes o irrespetuosos con una persona mayor, en no ser cómplices y no promover la impunidad. Este es un compromiso personal, individual, no ligado a un presupuesto. Sabemos que muchas situaciones de maltrato pueden derivarse del desconocimiento ignorancia, pero esto ya no es una excusa aplicable a ninguno o ninguna de ustedes.

Tercero: deben ser gestores de cambios, aunque sean pequeños: sabemos que hay profesionales de la salud que no cuentan con las herramientas del conocimiento o la sensibilidad necesaria para tratar con esta población que tiene condiciones y necesidades muy particulares, y que eso puede orillar a la frustración de la persona que debe dar la atención, lo cual puede provocar un trato inadecuado o inclusive, llegarse al maltrato.
Esta realidad impone tomar medidas para prevenir y sancionar cualquier caso de violencia a mayores en el ámbito institucional y promover un ambiente de cero tolerancia al maltrato de mayores.

Finalmente, ustedes deben empoderar a las personas mayores: Ustedes deben promover en todo momento que las personas mayores conozcan sus derechos, estableciendo servicios que dignifiquen, promuevan derechos y permitan la participación de los mayores en aras de su propio bienestar.

La población adulta mayor tiene el derecho de contar con servicios de salud que promuevan tanto su bienestar como su dignidad.
Por esto, todas las instituciones que componen el Consejo de Atención Integral de los Programas del Adulto Mayor en general, y las forman parte del Sistema de Salud en particular, debemos apostarle a impulsar procesos de formación médica y de enfermería especializada y el cambio permanente de los servicios en aras a la calidad y calidez.

Amigas y amigos que hoy se gradúan, con ustedes sumamos un aproximado de doscientas personas profesionales que esperamos, sigan siendo la semilla de cambios respecto a la atención geronto geriátrica especializada.

Quiero aprovechar este espacio para invitar a las instituciones de educación superior a interesarse en el tema de envejecimiento, no solo por sus implicaciones demográficas futuras en nuestra sociedad, sino por ser una verdadera opción profesional que puede oportunidades a los y las jóvenes en el campo laboral.

Espero que, en un futuro cercano, podamos decir que todas las universidades incluyen la materia de atención geriátrica en los programas de grado de salud; o que finalmente se ha creado una maestría o doctorado para la formación geronto-geriátrica.

Antes de concluir, deseo compartirles una historia sobre este diplomado. Luego de haber seleccionado a los y las participantes, muchas personas más nos contactaron para ver si era posible incorporarles. Eso es una buena noticia: los y las profesionales de diversas ramas tienen el interés de formarse en el tema de envejecimiento y quieren que se les tome en cuenta. Por ello invito también a mis colegas de CONAIPAM y a los titulares de todas las instituciones públicas a seguir empujando procesos que nos permitan la especialización del personal y la mejora continua de nuestros recursos humanos.

Eso no es sólo una aspiración, sino un deber del Estado asumido ya inclusive a nivel internacional, dado que la semana pasada –por fin– nuestro país ratificó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, y por la cual tenemos la obligación como estado de promover una salud que sea eficiente y acorde a las necesidades de la población adulta mayor.

Deseo expresar mi agradecimiento al Gobierno de la República de China-Taiwán, a través de su representación en El Salvador, por su apoyo incondicional para realizar este proceso. Quiero agradecer además a la Dirección de la Persona Adulta Mayor, los y las docentes y a FEPADE, por su trabajo y dedicación en este diplomado.

Esperamos que estos esfuerzos sean el inicio de un tiempo donde las personas mayores no son maltratadas debido a la ignorancia o desidia.
Este el momento de construir el país donde queremos envejecer dignamente y garantizar a un mejor futuro a las próximas generaciones de personas adultas mayores.

Muchas felicidades a ustedes que se gradúan hoy, por ser la primera promoción del Diplomado en Atención Geriátrica en el país. Es un éxito no sólo académico y profesional, sino sobre un ejemplo de que tenemos en el país, profesionales de la salud con un profundo compromiso ético por garantizar el trato digno a todas las personas mayores.
Gracias.