Usulután. Mayo de 2018. El trabajo en una máquina industrial como el torno no es una tarea en la que se desempeñan masivamente mujeres; sin embargo, una usuluteca ha decidido desarrollar su vocación en esta labor y ha emprendido un negocio en el cual ha contado con el apoyo de Ciudad Mujer, a través del programa de créditos Fondo Mujer destinado a emprendedoras.

Desde su adolescencia, Marina (nombre ficticio) tuvo mucho interés y habilidad para hacer reparaciones mecánicas, así realizaba arreglos a sus bicicletas y así fue como decidió estudiar bachillerato técnico industrial en opción mecánica general. De todo el grupo de estudiantes, solo ella y dos más eran mujeres, pero fue la única que finalizó sus estudios, mismos que cursó con una beca y con reconocimiento por sus buenas notas.

De esa época escolar recuerda perfectamente como uno de los profesores animaba a las niñas a estudiar bachilleratos técnicos, un apoyo que también recibía por parte de sus padres, pero no de otros miembros de su familia que decían que esas eran “cosas para hombres”. Afortunadamente primó su vocación y Marina hizo caso omiso de esos comentarios.

En su segundo año de bachillerato llegó a una fábrica de torno donde hizo la parte práctica de sus estudios. Su desempeño fue tan bueno que al finalizar el bachillerato se quedó trabajando en el lugar por varios años. Allí también era la única mujer desempeñando esa tarea (operaria de obra de banco) y fue su gran escuela para aprender el oficio que hace dos años realiza junto a su esposo en el taller de torno industrial y soldaduras (convencionales y especiales) que ambos han instalado, aprovechando la experiencia de más de 20 años que él también posee en el trabajo con máquina de torno.

Marina no solo tiene gran habilidad para realizar tareas mecánicas, sino también un espíritu emprendedor muy grande, eso la llevó a Ciudad Mujer Usulután donde fue capacitada en cursos de panadería, computación, y en enderezado y pintura cuando renunció a su trabajo en la fábrica para criar a sus dos hijas, todo eso le fue de gran ayuda en diferentes momentos para generar sus propios ingresos al no contar con un sueldo fijo.

Durante un tiempo hizo y vendió pan tras finalizar el curso de panadería, también intentó con un puesto en el mercado, pero quería hacer algo más relacionado con el trabajo que ya sabía y que tanto le gusta.

“Un día de desesperación”, como ella misma dice, fue nuevamente a Ciudad Mujer Usulután para dejar su curriculum con la esperanza de encontrar un nuevo empleo en lo que a ella la interesaba; no obstante, tenía ya unos conocimientos que podía aprovechar para tener ya su propio negocio como hacía tiempo deseaba, fue entonces que solicitó asesoría al respecto y las funcionarias del módulo de Autonomía Económica de Ciudad Mujer le informaron sobre el programa de créditos productivos Fondo Mujer.

“Salí encantada, era una oportunidad que Dios me estaba poniendo en mi camino”, dice al recordar aquel momento. Para entonces ya contaban con la máquina de torno, pero no tenía las condiciones para que funcionara de manera óptima.

“Inicié el proceso para optar al crédito. Todo evolucionó favorablemente, finalmente recibí el préstamo que utilicé para hacer las instalaciones eléctricas y compra de motores que faltaban para que el torno trabajara mejor; también usé parte de ese dinero para comprar materia prima.

En su taller, Marina y su esposo hacen soldaduras (eléctricas, autógenas, de aluminio, bronces antimonio), ensambles; fabrican y reparan piezas para diferentes máquinas (vehículos, picadoras de zacate, desgranadoras, molinos).

El programa Fondo Mujer ofrece créditos productivos para apoyar a mujeres emprendedoras y empresarias que desean ampliar y mejorar sus negocios; cuenta con una tasa de interés preferencial, un fondo de garantía y requisitos más flexibles, acordes a las realidades de las mujeres.

En 2017 -al cumplir un año de funcionamiento en las sedes de Ciudad Mujer en Usulután y Morazán (actualmente en proceso la vigencia de Fondo Mujer en todas las sedes de Ciudad Mujer) Fondo Mujer había otorgado 76 créditos por un valor de $127 mil 875. Su creación fue propuesta por la Secretaría de Inclusión Social (SIS), y apoyada por la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) y el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL). El financiamiento fue provisto por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS).

“Empezamos de cero, no teníamos ni un desarmador, y gracias a Dios ahí vamos. Ciudad Mujer me ayudó mucho porque me dieron la solución que yo necesitaba. Yo había llegado por buscar un empleo, pero nada como tener algo propio”, enfatiza esta emprendedora que de tener un cliente, ahora tiene 20.

La emprendedora apunta también que, como parte de Fondo Mujer, en Ciudad Mujer recibió el apoyo de funcionarias de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) para realizar su plan y perfil de negocios, así como una capacitación en contabilidad básica, un beneficio que también reciben todas las emprendedoras apoyadas por Fondo Mujer.