Amigas y amigos:

Buenos días. Como siempre, es una inmensa alegría poder estar junto a nuestras queridas personas adultas mayores, quienes son un verdadero tesoro de sabiduría, amor, vida y ejemplos de esfuerzos y luchas con esperanza, que nos animan a seguir adelante.

Por eso, reconociendo lo valioso de sus vidas, cuando pensamos en personas adultas mayores, pensamos siempre en cómo mejorar la calidad de sus vidas, para que disfruten de todos los derechos que tienen.

No debemos desconocer que, a lo largo de la historia, en nuestro país muchas veces las personas mayores han sido marginadas y excluidas de las políticas públicas. Por ejemplo, cuando se formulaban programas y proyectos orientados al desarrollo, sólo se pensaba en cómo favorecer a quienes se consideraba “población económicamente activa”, como si las personas mayores ya no aportan y ya no cuentan. Ese fue un enfoque totalmente equivocado que se tuvo por muchas décadas.

Es por ello que cuando comenzamos como Secretaría de Inclusión Social a trabajar este tema, fue complicado comenzar a definir nuestras intervenciones.  Primero, porque los datos estadísticos eran escasos y había poca evidencia para determinar la situación de esta población.

En segundo lugar, aún existe mucho prejuicio y estigmatización que se manifiesta en la poca importancia que se le dan a los aportes que diariamente realiza esta población.

Por ejemplo, pocos saben que un 30% de las familias salvadoreñas son lideradas por personas mayores; y que un 21.7% de las personas mayores de 60 años siguen trabajando y dando sostén a sus familias.

Otro dato importante es que un 23% de las personas mayores de 70 años –sobre todo mujeres– son las cuidadoras permanentes de niñas, niños, adolescentes o personas que necesitan de atención permanente.

Veamos entonces, todo lo que las personas mayores siguen aportando a las familias y al país.

Sin embargo, el prejuicio y la estigmatización han llevado a la discriminación, es decir, a excluir a las personas mayores de los diversos beneficios del desarrollo, o peor aún, a ser maltratadas cuando se les prestan algunos pocos servicios.

Desde la Secretaría de Inclusión Social, a través del programa Nuestros Mayores Derechos y el Programa de Ciudad Mujer, hemos procurado dos claras líneas de acción: incidir en diversas instituciones públicas y privadas para que estas mejoren sus atenciones a personas mayores; proveer y dar cumplimiento a nuestro mandato legal de dar servicios a la población adulta mayor, sobre todo la más vulnerable.

La ley que hoy les permite facilitar los trámites para poder contar con una partida de nacimiento es el resultado de estos dos esfuerzos, y de las alianzas que hemos construido entre las instituciones públicas, a favor de esta importante población.

Así, en conjunto con instituciones como el Registro Nacional de Personas Naturales, las Alcaldías y la Procuraduría General de la República sumamos esfuerzos en presentar el proyecto de ley de identidad, el cual al aprobarse por la honorable Asamblea Legislativa permite hoy que ustedes puedan por primera vez contar con un documento que las identifique y les abra la puerta al goce pleno de otros derechos,

Pero por otra parte, hemos venido realizando esfuerzos conjuntos, en nuestro caso con hogares y residencias sustitutas, para procurar que las personas mayores más vulnerables no queden excluidas de este decreto y puedan ser reconocidas como ciudadanos y ciudadanas plenas de nuestra sociedad.

Los excelentes resultados de la aplicación de este Decreto, que han permitido crear asientos de partidas para más de mil quinientas personas, muchas de más de cien años, es el esfuerzo conjunto de todas las instituciones reunidas aquí esta mañana.

Sin el trabajo coordinado de funcionarios comprometidos, como el de nuestras amigas de la Procuraduría General de la República; las de nuestras maravillosas funcionarias del Registro Nacional de las Personas Naturales, y de la Secretaría de Inclusión Social, junto con gobiernos locales comprometidos con su ciudadanía, como es el caso de nuestro amigo, el Señor Alcalde de Sonsonate, las personas beneficiadas seguirían sin poder gozar de contar con un documento de identificación y sin acceder a todos sus derechos como ciudadanos plenos.

Aun cuando no se ha contado con muchos recursos financieros para promocionar este decreto, las alcaldías, los promotores y líderes locales han indagado sobre este decreto y han hecho uso del mismo. También las personas administradoras de hogares de cuidado a mayores, quienes reciben a muchas personas ancianas sin documentos, se preocuparon de presentar sus casos.

 

Es por ello que quiero reconocer públicamente la solidaridad de las familias, los amigos, las comunidades y las mismas personas adultas mayores quienes de una u otra manera han posibilitado que hoy muchas personas mayores cuenten con su documento de identidad.

 

Sabemos que falta mucho camino por recorrer, que debemos seguir impulsando más esfuerzos hacia la inclusión plena de nuestra población adulta mayor.

La inclusión pasa primero por reconocer sus derechos, y luego por implementar desde todos los niveles, incluidos gobiernos locales, programas y servicios que les permitan la vida digna que constitucionalmente se les reconoce.

Cada paso que damos para promover derechos de las personas mayores es un ladrillo importante para construir patria; para alcanzar ese país con el que sueño para mi hijo y las futuras generaciones, donde cada persona sea considerada como prioritaria e importante, donde prevalezca la solidaridad, y donde recuperemos el valor por lo humano.

Quiero felicitar a las personas mayores que este día reciben por primera vez su partida de nacimiento, así como al señor Alcalde, Sr. José Roberto Aquino Ruiz, y a todo su consejo municipal por su compromiso con este tema.

Quiero también reconocer el excelente trabajo realizado por nuestra amiga, la Licenciada Margarita Velado, Presidenta del Registro Nacional de Personas Naturales, así como el de las demás instituciones involucradas.

Como Secretaria de Inclusión Social reitero mi compromiso para que, a través de CONAIPAM y la Dirección de Personas Adultas Mayores, sigamos trabajando por procurar un mejor país para todas las personas adultas mayores.

Muchas gracias.