¡Buenos Días!

Es muy emocionante para mí estar hoy con ustedes, conmemorando el Día Internacional de la Persona Adulta Mayor a través de este concierto en el cual, personas de distintas generaciones uniremos nuestras voces para decirle a la sociedad, cantando, que todas y cada una de las personas mayores debe ser valorada y tratada con dignidad y respeto.

Las personas mayores deben valoradas, pero lamentablemente aún son objeto de mucha discriminación, tanto en el ámbito público, como en el familiar, en el comunitario y en el de la sociedad en general.

Esta discriminación ocurre  cuando dejamos de verlas como parte importante de nuestra sociedad, y entonces las marginamos y no les damos el lugar que les corresponde, como ciudadanas y ciudadanos con derechos y dignidad.

Quiero contarles como se consideraba antes a las personas mayores: antes se les veía como personas sabias, a quienes acudíamos para consejo y consuelo.

Eran además quienes conocían la historia de nuestro país; eran quienes nos contaban hasta donde llegaba San Salvador; de qué tamaño era el Campo Marte; cómo era viajar en tren; o que alguna vez hubo una laguna dentro del volcán de San Salvador.

Eran las personas que nos contaban los mitos y leyendas y nos enseñaban cómo seguir con nuestras tradiciones culturales.

Antes, las familias giraban alrededor de sus mayores, no faltaban los nietos, nietas, hijos e hijas que estuviesen pendientes de sus mayores.

En la casa de la abuela o del abuelo generalmente había más de algún familiar que les visitaba y les llevara alguna cosa.

Por supuesto la frase “usted debe respetar a sus mayores” era una consigna que nuestros padres y madres nos inculcaban como un valor importante de la sociedad.

Era un recordatorio que las personas mayores valen y son importantes.

Nuestra sociedad, sin embargo, ha cambiado hacia una cultura donde las personas mayores pierdan relevancia ante lo joven.

Los mensajes comunicacionales, culturales, políticos y sociales van dirigidos hacia la juventud y la adolescencia, sin valorar otros momentos de nuestras vidas.

Por supuesto, hay que apostar muchísimo en la juventud, pero sin perder de vista que los mismos jóvenes deben comprender que un día serán mayores y que las decisiones que tomen hoy impactarán directamente en su vejez.

Debemos, además, fomentar el intercambio entre lo mejor de ambas generaciones, para fortalecerles a cada una, promoviendo los valores asociados a la solidaridad, el respeto mutuo y a la cohesión social.

Nuestro deber como sociedad y como familia es devolverle a las personas mayores el lugar privilegiado que un día tuvieron.

Esto comienza desde casa,  tratándolos con debido respeto, y valorando todo lo que han hecho y siguen haciendo por nosotros.

Nuestros mayores son un ejemplo para el país.

Son capaces de hacer muchas cosas si les damos la oportunidad.

Muchas han aprendido hace poco a leer y a escribir, otras han tomado cursos para manejar una computadora o un celular.

Muchas se han organizado para apoyar a otros y exigir sus derechos.  Las personas mayores tienen un rol activo en nuestras familias y en la sociedad que debe ser reconocido y valorado.

Me emociona enormemente que este día se unan voces jóvenes y voces de mayores, cada una desde su singular estilo, para deleitarnos con su arte.

Ellos y ellas representan ese país que espero un día poder dejarle a mi hijo: un lugar donde todos y todas seamos importantes y donde estemos unidos por el amor y la cultura.

Quiero agradecer a la Secretaría de la Cultura de la Presidencia, a través de la Maestra Silvia Regalado, el apoyo para este evento, así como al Maestro Tito Murcia y a todo su equipo del Teatro Nacional, por facilitarnos este maravillo espacio cultural.

De igual forma quiero agradecer a la Fundación Azteca, a la Universidad Don Bosco y al Coro de Adultos Mayores de El Salvador y a mis compañeras de la Secretaría de Inclusión Social por la organización de este evento.

Quiero agradecer además a todas las instituciones que forman el Consejo Nacional de Atención Integral al Adulto Mayor, por su presencia y apoyo a esta actividad, así como a todas las asociaciones de personas adultas mayores que participan de las acciones que impulsamos a favor de este importante sector de la sociedad.

Finalmente, quiero agradecer a las personas mayores, así  como a los niños y niñas de El Salvador, por ser el motor y razón de nuestro quehacer.

Apostarle a un país donde se viva plenamente la democracia, la paz y la armonía no deber ser solo un sueño.

Debemos seguir luchando para dejar a nuestros hijos e hijas el país que se merecen y por el que vale la pena vivir.

Muchas gracias y disfrutemos del concierto!