Por Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato.

Queridas amigas y amigos:

Es para mí una ocasión muy especial iniciar el mes en el que conmemoramos las luchas, la valentía y los logros de las mujeres por defender sus derechos, con la inauguración de este espacio, en el cual muchas mujeres mayores reciben toda clase de cuidados y servicios.

Cuando pensamos en la mujer, muchas veces pasamos en alto a las mujeres mayores, quienes aún hoy siguen siendo madres jefas de hogar para sus nietos y nietas, siguen siendo apoyo económico, cuidadoras permanentes y consejeras de todo tipo para sus familias y sus comunidades.

La conmemoración del día internacional de la mujer debe ser un momento para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las mujeres adultas mayores y de cómo la discriminación sistemática de la mujer en sus edades más jóvenes, tiene un impacto negativo cuando ella llega a esta etapa de su vida.

Son muchas de estas mujeres las que, luego de años de lucha inquebrantable, tienen en su vejez necesidad de servicios como los que se prestan en este Hogar.

Los hogares para personas mayores, si bien deben considerarse la última alternativa para la residencia de las personas, muchas veces son oasis de acogida en el cual alguien muy vulnerable encuentra resguardo y protección.

Es así que los hogares tienen a la población adulta mayor más frágil, sin familia y sin redes de apoyo, y son utilizados mayoritariamente por mujeres.  Estos espacios pueden, desde muchos puntos de vista, devolver la dignidad, el valor y el respeto por las mujeres, al brindar con amor y calidez sus servicios.

Dentro del programa Nuestros Mayores Derechos, incorporamos el mejoramiento de los hogares y residencias sustitutas para personas adultas mayores como uno de nuestros ejes centrales de trabajo.

Cuando visitamos los hogares por primera vez, muchos no contaban con condiciones mínimas para prestar servicios de calidad.  Muchos presentaron infraestructuras deterioradas, poco personal y pocos recursos para procurar una vida digna a sus residentes.

Desde el primer momento que comenzamos  a trabajar dentro de la Secretaría, se inició un proceso intensivo de acompañamiento a los hogares de mayores, bajo la visión que para exigir una atención de calidad, lo primero es apoyar a los hogares con los servicios más básicos.

Es así que desde el año 2011, hemos invertido más de dos millones de dólares en la mejora de infraestructura de varios hogares; hemos comprado equipos para diversas áreas y hemos capacitado constantemente al personal en temas de buen trato y prevención de violencia.

Además, apoyamos con programas de entrega de alimentos y kits higiénicos, realizando diversas visitas con el fin de garantizar que los servicios sean prestados desde un enfoque centrado en la persona, procurando su mayor bienestar y felicidad.

Si bien la mayoría de personas residentes son mujeres, quiero destacar que también quienes las cuidan son mujeres. Nuestro estudio sobre la situación de los hogares reveló que en la mayoría de casos las cuidadoras son mujeres del sector religioso católico.

Destaco en ellas su espíritu de servicio y vocación por lo demás, como un elemento clave a seguir por quienes se dedican al cuido de personas mayores.  Un título universitario se puede conseguir, pero la vocación de servicio se construye desde nuestra infancia y es un valor que debemos rescatar como sociedad.

Es el amor por los demás que ha movido permanentemente a las mujeres de este Hogar de Ancianos Narcisa Castillo, motivándolas constantemente a gestionar mejoras para el centro y buscando la excelencia en la prestación de sus servicios.

Creo firmemente que ellas son un ejemplo de buena práctica para los hogares de mayores del país, puesto que ponen a las personas mayores en el lugar de respeto que corresponde.

Si bien los fondos para estas obras han sido dados por el Gobierno de El Salvador, a través de la Secretaría de Inclusión Social, esta obra es la suma de muchos:

  • Del Arquitecto Nájera, quien donó la carpeta técnica, su tiempo y sus esfuerzos para el seguimiento de la obra,
  • De las Hermanas de la Asociación Hogar de Ancianos Narcisa Castillo y de su personal contable y administrativo, quienes estuvieron pendientes del cumplimiento de los múltiples requerimientos solicitados por las instancias participantes,
  • Del Ministerio de Salud, quien acompañó el proceso,
  • y por supuesto de mis colegas de la SIS, quienes caminaron a la par de la Asociación para llegar con bien a la finalización del proyecto que inauguramos hoy.

Confiamos que estas nuevas instalaciones significarán una mejora sensible a los servicios que un grupo de mujeres valientes, y varios hombres decididos, prestan a otro grupo de mujeres y hombres que por circunstancias diversas reciben su amor, cuido, comprensión y respeto.

Quiero dedicar este evento a las miles y miles de mujeres adultas mayores que, como ustedes, todavía luchan por obtener una vida digna y plena para ellas y sus seres amados.

Un gran abrazo y bendiciones para todas.

Muchas gracias.