Por Secretaria de Inclusión Social y Presidenta del ISDEMU, Vanda Pignato:

SEÑORAS Y SEÑORES

Quiero darles una fraternal bienvenida y expresar mi mayor satisfacción porque El Salvador sea la sede de este importante seminario, que tiene por objetivo profundizar en el conocimiento del empoderamiento económico de las mujeres, para tomar las acciones necesarias y de la manera más expedita posible, acelerar el avance de la igualdad entre los géneros en Latinoamérica y el Caribe.

Este seminario es de gran importancia, dado que se abordarán temas que aún no han sido suficientemente debatidos en la región, y que urge abordar, dado que persiste una discriminación explícita e implícita en el acceso a recursos para la integración justa al ámbito productivo, considerándose esto como la inclusión en el trabajo decente, desarrollo productivo, acceso a activos, entre otros.

Sabemos que la actividad económica y laboral ha sido históricamente asignada a los hombres, mientras que el trabajo dentro del hogar se asignó en forma exclusiva a las mujeres.

Aunque ya desde el siglo Veinte esa división estereotipada del trabajo, basada en el sexo, empezó a cambiar, aún persiste la visión rígida que delega a las mujeres la atención prioritaria de los asuntos del hogar y la familia, no importa si se dedica exclusivamente a éstos o debe combinarlos con otras actividades laborales fuera de la casa.

Una mujer que trabaja 8 horas o más, ya sea en el sector formal o informal de la economía, y que después debe regresar a su casa a atender por similar número de horas a sus parejas, a sus hijos e hijas, a los adultos mayores a su cargo, así como el funcionamiento del hogar, le es mucho más difícil que a un hombre, ejercer puestos de liderazgos en sus comunidades o en otras instancias.

Todavía persisten las tensiones y dificultades de compatibilizar el trabajo productivo con el trabajo reproductivo y en muchas empresas e instituciones aún se discrimina a la mujer, por el hecho de ser mujer, más aún si está embarazada o en período de lactancia.

Adicionalmente a esto, se encuentran los problemas que enfrentan para lograr su autonomía económica por la desigualdad de trato en el acceso a activos y créditos.

Todavía existe una brecha muy grande entre la cantidad de mujeres propietarias de sus propias viviendas, tierras o bienes muebles, con respecto de los hombres. Aunado a la desconfianza del sector bancario hacia las mujeres y su capacidad de producción, lo cual les dificulta obtener créditos para iniciar o proseguir con sus emprendimientos.

Estas son situaciones comunes en muchos de nuestros países y en el mundo, pese a que está comprobado que si las mujeres tuviéramos el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, podríamos incrementar el rendimiento en un 20 a 30 por ciento.

Además, se sabe suficientemente que las mujeres reinvertimos nuestros ingresos a favor de la educación y la salud de nuestros hijos e hijas, lo cual tiene la potencialidad de romper el círculo vicioso de la pobreza y el hambre.

Conscientes de lo anterior, en El Salvador estamos buscando avanzar visiblemente en la superación de la discriminación explícita e implícita presentes en los instrumentos de política laboral y económica  que obstaculizan que las mujeres participen, accedan y decidan sobre los recursos tangibles e intangibles y los beneficios del desarrollo nacional.

Así, desde las diferentes leyes y políticas públicas de género, estamos trabajando en desarrollar acciones que aseguren la igualdad de oportunidades en el acceso a la información sobre mercados de insumos y de productos, servicios de desarrollo empresarial, extensión agropecuaria, innovación tecnológica y programas de la estrategia nacional de la micro y pequeña empresa.

Además, estamos orientando nuestros esfuerzos en fomentar la asociatividad de los emprendimientos femeninos de las zonas rurales.

Pretendemos diseñar y poner en marcha un sistema de créditos y garantías para respaldar los emprendimientos de mujeres dentro del Sistema Financiero de Fomento al Desarrollo.

Finalmente, buscamos asegurar el acceso de manera equitativa por parte de las mujeres emprendedoras a los programas y servicios derivados de las políticas, planes y programas gubernamentales orientados a la promoción del desarrollo económico. 

Si bien el camino no es fácil, con mucho agrado me permito compartirles algunos datos de la ejecución de las políticas públicas a favor de las mujeres:

  • El Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria, en marzo 2015, realizó la segunda entrega de 602 escrituras de propiedad, exclusivamente a mujeres jefas de hogar. Con esta segunda entrega se han adjudicado 2,516 escrituras de propiedad exclusivamente a mujeres.
  • En octubre de 2015 el Presidente de la República, lanzo el programa BANCAMUJER, con lo cual miles de mujeres emprendedoras tendrán nuevas oportunidades para obtener créditos con garantías y asistencia técnica, a fin de impulsar su autonomía y convertirlas en gestoras de su propio desarrollo.
  • El Ministerio de Trabajo ha contribuido en colocar entre junio del año 2014 a enero del 2015, 12 mil 423 personas, de las cuales 5,858 son mujeres.
  • El Consejo Salvadoreño para la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) está ejecutando con éxito el programa de empresarialidad femenina, cuyo objetivo es la promoción y creación de nuevas empresas lideradas por mujeres emprendedoras con enfoque innovador, promoción de idas y planes de negocios.
  • Se está diseñando la metodología sobre el reconocimiento y el registro del trabajo reproductivo no remunerado y su aporte a la economía nacional.
  • En el Programa Ciudad Mujer, contamos con un módulo de Autonomía Económica, el cual explicaré detenidamente en mi participación del próximo jueves, y en el cual contamos ya con excelentes resultados.

Estos son solo algunos datos que me permito resaltar, en los cuales se pueden visibilizar las apuestas prioritarias para privilegiar a las mujeres  Salvadoreñas.

Espero pues, el seminario contribuya para la construcción de una plataforma para que podamos discutir, compartir experiencias y lecciones aprendidas, a fin de promover el empoderamiento económico de las mujeres en la región,  les deseo el mejor de los éxitos en el desarrollo del mismo.

Muchas gracias.