Quiero iniciar agradeciendo a la Secretaría del Panel de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Empoderamiento Económico de las Mujeres, así como a ONU Mujeres, por su amable invitación a participar en esta consulta regional sobre empoderamiento económico de las mujeres, la cual nos permitirá conocer experiencias exitosas y replicables, así como establecer prioridades en los abordajes.

Ciertamente, en pleno siglo XXI, las mujeres aún seguimos enfrentando numerosos obstáculos, a lo largo de todo el ciclo vital, para disfrutar de autonomía y empoderamiento económico.

Quiero referirme brevemente a algunos de esos obstáculos, ya que su identificación puede darnos luces de qué debemos priorizar para superarlos, y cuáles pueden ser las estrategias a adoptar para lograrlo.

Así, quiero referirme a cuatro nudos críticos a superar:

El primero de todos, se refiere a la exclusión y a la persistencia del sexismo en la educación, en los diferentes niveles.

Eso ocasiona que el analfabetismo sea mayor en mujeres que en hombres y que la deserción escolar temprana de niñas y adolescentes siga siendo una realidad que coarta sus posibilidades de desarrollo.

También encontramos exclusión en algunas carreras técnicas y universitarias, así como en la formación técnica en algunas áreas que todavía se consideran prevalentemente masculinas.
Por supuesto que hay que reconocer que en las últimas décadas las mujeres hemos logrado avances importantes en la inserción educativa, pero ésta no ha llegado de forma general ni equitativa para todas las mujeres, sobre todo aquellas que viven en zonas rurales o en barrios suburbanos; o que pertenezcan a sectores más vulnerables, como las mujeres de pueblos indígenas, mujeres con discapacidad, adultas mayores, entre otras.

El segundo nudo crítico, muy vinculado al primero, es el de la persistencia de la violencia económica que denota la discriminación explícita e implícita a las oportunidades productivas y al goce del desarrollo económico para las mujeres, quienes todavía enfrentan innumerables obstáculos para lograr su incorporación segura al mundo laboral, a la obtención de créditos y activos propios, entre otros.

Muchas mujeres aún se enfrentan a la “prohibición” de sus parejas o familiares para emplearse o para iniciar sus emprendimientos.

Unido a esto, las mujeres siguen sufriendo la negación de las cuotas alimenticias para ellas y sus hijos, o bien la sustracción de sus pertenencias, como una especie de “castigo” por parte de sus ex parejas.

En el ámbito público, y ante la falta de oportunidades, las mujeres siguen concentrándose en el sector no estructurado de la economía, sobre todo como trabajadoras informales o subempleadas.

Cuando logran emplearse en el sector formal, generalmente pueden hacerlo en actividades que tienen mayor vulneración de derechos, como en las maquilas, trabajos domésticos, entre otros, y en condiciones salariales más precarias que para los hombres.

Toda esta violencia económica, hace más pobres a las mujeres.

El tercer nudo crítico, que me parece fundamental, es el del nulo reconocimiento y valorización económica de las tareas de cuido y del trabajo reproductivo que históricamente ha sido asignado a las mujeres en el seno de las familias y de las comunidades.

A pesar de los avances, aún persiste la visión rígida que delega a las mujeres, de forma casi exclusiva, los asuntos del hogar y la familia, por lo que todavía persisten las dificultades para compatibilizar el trabajo productivo con el trabajo reproductivo, sin tomar en cuenta que tal responsabilidad debe ser compartida por las familias, las comunidades e inclusive, por el Estado.

El cuarto nudo crítico tiene que ver con la muy escasa participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones y de adopción de políticas, leyes y mecanismos, lo cual dificulta que sus intereses estratégicos sean puestos en las agendas nacionales y globales.

Conociendo esas cuatro situaciones que constituyen barreras para el desarrollo pleno de las mujeres, a partir del año 2009, en mi país, El Salvador, se adoptaron una serie de políticas públicas y programas orientados a promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres.

Por razón del tiempo asignado, me voy a concentrar en exponer solamente una de ellas, la cual ha demostrado no sólo su capacidad de dar resultados sostenibles, sino también, la posibilidad de ser replicada en otros países.

Me refiero, por supuesto, al Programa Ciudad Mujer, que tengo el honor de dirigir.

Ciudad Mujer es una respuesta que, basada en un enfoque de género y de derechos humanos, puede ayudar al desarrollo sostenible de los países.

Se trata de un espacio exclusivo para las mujeres en el cual se brindan servicios especializados, con calidad y calidez, en cinco ámbitos vitales:

  • En la prevención y atención a las víctimas de violencia de género;
  • En la atención en salud sexual y reproductiva.
  • En el desarrollo de la autonomía económica de las mujeres, a través de la formación profesional y la promoción del trabajo productivo y remunerado, reconociendo que sólo cuando las mujeres participen de las bondades del desarrollo económico, podrán gozar de todos los demás derechos que les corresponden;
  • En la educación comunitaria y la gestión del conocimiento, a fin de cambiar los estereotipos discriminatorios, y lograr que las mujeres conozcan y demanden sus derechos, fomentando su participación en los espacios ciudadanos y políticos de toma de decisión; y
  • En la adopción de la corresponsabilidad institucional que se tiene, de las tareas de cuido de hijos e hijas.

Ciudad Mujer busca lograr su objetivo desarrollando su trabajo en diferentes dimensiones, a través de:

  • Un manejo de atención integral a las necesidades de las mujeres para mejorar su vida;
  • Situar a las mujeres como sujetas del desarrollo, a fin de generar un círculo virtuoso y dinámico de desarrollo sostenible;
  • Un enfoque de derechos y de inclusión social que contribuya a la cohesión social; y
  • Un abordaje territorial para la realización de acciones concretas, según las realidades particulares de las distintas zonas y áreas del país.

Ciudad Mujer articula el trabajo de 18 instituciones del Estado que prestan diferentes servicios especializados para las mujeres, garantizando que sean atendidas de manera oportuna, en un ambiente de confiabilidad y calidad.

La clave del trabajo de Ciudad Mujer es, precisamente, la articulación, lo cual rompe la fragmentación que es tan usual en el servicio público.

Un aspecto fundamental es que los centros de Ciudad Mujer operan exclusivamente con funcionarias mujeres, especialistas en sus respectivos campos, que han sido formadas en género y en el enfoque de derechos humanos.

Ciudad Mujer ofrece sus servicios en 5 módulos de atención, que –como verán– permiten impulsar la superación de los nudos críticos a los que hice referencia anteriormente.

  • MÓDULO DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA

El trabajo en este módulo busca contribuir a mejorar la calidad de la salud y vida de las mujeres, particularmente en la prevención del cáncer de mama y el cáncer cérvico uterino (los cuales son una de las primeras causas de muertes hospitalarias en mujeres en El Salvador); además, de reducir la mortalidad materna y lograr la disminución de los embarazos en adolescentes.

Los servicios que se prestan son:

  • Transporte gratuito para las mujeres embarazadas, a fin de que realicen sus controles periódicos en las sedes
  • Exámenes clínicos
  • Ultrasonografías a Embarazadas
  • Educación para la Salud Sexual
  • Farmacia
  • Nutricionista
  • Psicología
  • Odontología
  • Mamografías y Rayos X
  • Medicina Interna
  • Ginecología

 

  • MÓDULO DE ATENCIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

En éste módulo se busca prevenir, disminuir y atender las diferentes manifestaciones de violencia de género.

Se brinda una atención integral e integrada, acompañándolas y dando seguimiento a sus casos.

Todas las instituciones se enfocan en la necesidad de la usuaria, evitando la re-victimización y promoviendo el empoderamiento vital de cada una de ellas.

Algunos de los servicios que prestamos son:

  • Atención en crisis
  • Terapias psicológicas
  • Asesoría y trámites legales
  • Grupos de apoyo y auto-cuido
  • Acompañamiento en el proceso de empoderamiento vital.

Es en este módulo en donde se brinda atención a las usuarias que han sido víctimas de violencia de género o de violencia intrafamiliar.

Se provee, por ejemplo, de servicios legales en reconocimiento de sus derechos y el de sus hijas e hijos, tales como cuotas alimenticias, medidas de protección, títulos de propiedad, investigación por hechos delictivos en razón de género, entre otros.

Como pueden ver, uno de los nudos críticos, el de la violencia económica a que hice referencia al inicio, tiene un abordaje desde este módulo.

  • MÓDULO DE AUTONOMÍA ECONÓMICA

Dado que es el tema principal que nos convoca, me voy a detener un poco más en este módulo, aunque todos los demás también contribuyen al empoderamiento económico.

El propósito de este módulo es proveer servicios orientados a facilitar que las mujeres cuenten con oportunidades para alcanzar la autonomía económica; es decir, para que las mujeres dispongan de ingresos, información, bienes y servicios que favorezcan su participación en la vida económica y les permita una vida autosuficiente.

Los servicios que se prestan en este módulo tienen un enfoque territorial y se basan en un estudio previo de análisis de tejidos productivos y de los planes estatales de desarrollo económico.

Son nueve las instituciones que intervienen dentro de este módulo, tal como:

  • El Registro Nacional de las Personas Naturales
  • El Ministerio de Educación
  • El Instituto Salvadoreño de Formación Profesional
  • El Ministerio de Agricultura y Ganadería
  • El Ministerio de Trabajo y Previsión Social
  • La Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa
  • El Banco de Fomento Agropecuario,
  • El Fondo Solidario para la Familia Microempresaria, y
  • La Defensoría del Consumidor

Es el trabajo conjunto, coordinado por la Secretaría de Inclusión Social, la que garantiza la superación de dos de los nudos críticos a que hice referencia al principio, como van a ver:

  • El Registro Nacional de las Personas Naturales solventa los problemas de identidad e identificación de las mujeres, a fin de que éstas puedan ejercer plenamente su ciudadanía y acceder al goce de todos sus derechos.
  • Con el Ministerio de Educación se incorporan a mujeres en jornadas de alfabetización, así como en modalidades de educación acelerada, a fin de que puedan finalizar sus estudios básicos formales y obtener el título académico que necesitan para acceder a empleos formales.
  • Con el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional se les brinda capacitación y formación técnica en diversas áreas. Un punto importante es que tratamos de incorporarlas en aquellos campos en los cuales no habían podido incursionar, tales como la capacitación en tecnologías informáticas, mecánica automotriz, manejo de maquinaria industrial, entre otros.
  • Con el Ministerio de Agricultura y Ganadería se desarrolla toda la capacitación en nuestras Escuelas de Campo Agrícola que funcionan en cada sede. En dichas escuelas, las mujeres –sobre todo las rurales– reciben capacitación y asistencia técnica para el desarrollo de actividades de producción agropecuaria, tanto de cultivos agrícolas, pasteurización y producción de leche y derivados, entre otros.
  • Con el Ministerio de Trabajo y Previsión Social se proveen servicios de orientación y actualización de hojas de vida; bolsa de trabajo; intermediación laboral con empresas, para la contratación de nuestras usuarias, así como información, asesoría y gestiones sobre protección de derechos laborales.
  • A través de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa se provee de asistencia técnica para el fomento del emprendedurismo y el desarrollo de micro y pequeñas empresas.
  • A través del Banco de Fomento Agropecuario y del Fondo Solidario para la Familia Microempresaria, se brindan servicios de microcréditos con tasas competitivas.

Además, junto con otro banco estatal, el Banco de Desarrollo de El Salvador, la próxima semana estaremos lanzando una nueva estrategia, gracias al apoyo de ONU Mujeres y de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo: el “FONDO MUJER”, el cual brindará no sólo capital semilla a iniciativas productivas, sino que nos permitirá crear un fondo rotativo de garantía, para que la falta de debidas garantías no sea un obstáculo para que nuestras emprendedoras accedan al crédito que necesitan para el desarrollo de sus negocios.

  • Con la Defensoría del Consumidor, se brindan los servicios de orientación, asistencia y asesoría jurídica a las mujeres en materia de consumo, capacitaciones en educación financiera para las emprendedoras, así como capacitación sobre etiquetado de productos y otras disposiciones de la Ley de protección al Consumidor, todo con el fin de que los emprendimientos ya en marcha den un salto de calidad hacia los mercados formales, cumpliendo las normativas exigidas en la materia.
  • MÓDULO DE ATENCIÓN INFANTIL

Este módulo permite a las mujeres hacer uso de los diferentes servicios, mientras sus hijas e hijos son atendidos por personal calificado.

Se pretende:

  • Que las mujeres puedan recibir sus servicios sin preocupaciones, permitiéndoles concentrarse en sí mismas: recibir cursos, participar en jornadas de capacitación, recibir atención en salud, presentar denuncias, entre otros, con la tranquilidad de que sus hijos e hijas están en buenas manos;
  • Además, se busca proteger y atender a los niños y niñas, evitando que sean revictimizados, particularmente al escuchar los relatos de sus madres si han sido víctimas de violencia.

Con este módulo, Ciudad Mujer asume su corresponsabilidad en las tareas de cuido, para que el trabajo reproductivo no sea un óbice al desarrollo pleno de las mujeres.

  • MÓDULO DE GESTIÓN TERRITORIAL Y DEL CONOCIMIENTO:

Finalmente, a través de éste módulo se busca el empoderamiento de las mujeres de sus derechos políticos, económicos, sociales y civiles.

Para ello, se implementan actividades de educación colectiva, de promoción y sensibilización de los derechos, utilizando diversas metodologías adecuadas a los diferentes grupos objetivos de mujeres.

Se fomenta la participación de las mujeres en los espacios de contraloría social, acción ciudadana y participación política.

Trabajamos a partir de una estrategia territorial y de promoción comunitaria que implica una coordinación muy cercana con gobiernos municipales, Organizaciones No Gubernamentales, asociaciones y redes locales de mujeres, centros escolares, entre otros.

Lo que potenciamos en Ciudad Mujer, es –entonces- el logro de las tres autonomías fundamentales de las mujeres: la autonomía física; la autonomía económica y la autonomía en la toma de decisiones y en la participación ciudadana y política.

Más allá de los logros cuantitativos que podría narrarles, quiero destacar que estoy convencida que el modelo Ciudad Mujer brinda un aporte significativo al cumplimiento de las normativas internacionales de igualdad y empoderamiento de las mujeres, así como para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Ciudad Mujer es un modelo replicable en otros países, tal como ya lo están haciendo Honduras, República Dominicana, Paraguay, por ejemplo.

Ciudad Mujer presenta una fuerza transformadora que no se debería desaprovechar, y por ello les animo a adoptar dicho modelo para el logro del empoderamiento vital de las mujeres de toda la región. Al final, las mujeres, sean del país que sean, necesitan lo mismo: vivir en sociedades más justas, inclusivas, solidarias y equitativas; sociedades libres de violencia, en donde puedan desarrollar todas sus potencialidades, aportando al progreso global y participando de sus beneficios.

Esa es la tarea indelegable, impostergable, urgente. Tengo la confianza de que, adoptando el modelo Ciudad Mujer, el logro será posible.

Muchas gracias.