Muy buenos días tengan todas y todos.

Es para mí un honor participar en este conversatorio “Pensemos Metro”, y agradezco la oportunidad de poder realizar algunas reflexiones, con ustedes, sobre cuáles son  los retos de la sociedad moderna para alcanzar la igualdad, de cara al desarrollo sostenible de la zona Metropolitana.

Este tema es totalmente oportuno considerando los compromisos y apuestas establecidas en:

  • La Declaración de Vancouver – Hábitat I, de 1976;
  • La declaración de Estambul – Hábitat II, de 1996 y
  • La Declaración sobre las Ciudades y Otros Asentamientos Humanos en el Nuevo Milenio, del año 2001, en donde se reafirmaron los puntos elementales de la agenda Hábitat y se decidió que ONU-Hábitat se concentrara en estrategias de erradicación de la pobreza, además se reiteró el objetivo de la iniciativa “Ciudades sin Tugurios” con el fin de realizar mejoras significativas a personas que viven en barrios precarios para el año 2020.

Lo anterior nos involucra al Estado en su conjunto, pero también a gobiernos y autoridades locales, así como también a un amplio número de organizaciones no gubernamentales y grupos de la sociedad civil que trabajan directamente en el territorio.

El complejo proceso de urbanización está evidenciando tanto a nivel de los gobiernos nacionales como locales que para desarrollar ciudades inclusivas, conectadas e integradas que logren la equidad espacial, la creación de trabajos, el desarrollo humano y comunitario, la infraestructura estratégica y la sostenibilidad ambiental, es imprescindible incorporar el enfoque de igualdad de género en la planificación urbana.

¿Por qué? Pues porque mujeres y hombres experimentamos los procesos de urbanización de manera diferenciada.

Sabemos que, en términos generales, las ciudades ofrecen más oportunidades de empleo que aumentan la independencia económica, así como mejor acceso a la educación; hay mayor acceso a los servicios de salud y mejores oportunidades de socializar con el resto de la comunidad.

Sin embargo, a causa de las desigualdades entre mujeres y hombres que culturalmente están establecidas, las mujeres se benefician muchísimo menos de la urbanización que los hombres.

De hecho, las mujeres y las niñas en la ciudad encaran un conjunto de obstáculos para su pleno desarrollo y el goce de los beneficios de la urbanización, limitaciones que las vulneran debido a las desigualdades de género.

Algunos de esos obstáculos son los hechos de violencia que sufren las mujeres, por ser mujeres, tanto en los espacios públicos como privados: el acoso sexual, las violaciones, los feminicidios, por ejemplo.

Pero también la pobreza, el trabajo no remunerado en el cuidado de otros, el control limitado sobre los activos, la desigual participación en la toma de decisiones públicas y privadas, así como también barreras para la educación, el empleo, la vivienda y los servicios básicos.

Las mujeres enfrentan con mayor dificultad retos como el hacinamiento, la falta de acceso a la seguridad en la propiedad de la vivienda, la cual generalmente está a nombre de los hombres; las dificultades del acceso al agua y saneamiento, el transporte y servicios de salud sexual reproductiva.

En ese marco, es importante prestar atención a los servicios y políticas necesarias para promover la igualdad y vida libre de violencia para las mujeres que residen en los asentamientos urbanos informales, los cuales se caracterizan por la precariedad en sus condiciones físicas de infraestructura, espacio, ambiente y equipamiento social.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, conocida como la Conferencia de Beijing, realizada en 1995, dicta una plataforma para la acción encaminada a diferentes áreas de interés para los derechos de las mujeres.

Entre estas acciones estableció el mandato la creación de los mecanismos para el adelanto de las mujeres, siendo así que en El Salvador se crea dicho mecanismo en 1996 con la instalación de “El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer” (ISDEMU).

La Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación contra la Discriminación contra las mujeres mandata que cada gobierno local debe realizar un Plan Municipal de Igualdad además de incorporar el principio de Transversalidad de la igualdad y no discriminación.

Además, dentro del Código Municipal se establece que les compete a los municipios la promoción y desarrollo de programas y actividades destinadas a fortalecer la equidad de género, por medio de la creación de las unidades municipales de la mujer, las cuales deben impulsar, asesorar y coordinar internamente, todo lo relacionado a igualdad y no discriminación para las mujeres.

Conociendo la importancia de avanzar en el reto de lograr la igualdad para las mujeres en los territorios, el ISDEMU –a través de sus 14 oficinas departamentales– brinda asistencia técnica a los gobiernos municipales para la formulación de sus planes municipales de igualdad y planes municipales de prevención de violencia contra las mujeres. Sin embargo, no todos los gobiernos municipales demuestran un mismo avance.

Pero, ¿En dónde está el punto de coincidencia entre lo establecido por la Agenda Hábitat y el quehacer del ISDEMU? Para mi ese es el punto y quizá el reto más importante a enfrentar para nuestra sociedad en los tiempos modernos: la equidad de género en los diferentes ámbitos, para el caso, en los asentamientos urbanos.

En ese sentido es importante resaltar que todas las municipalidades que se aglutinan en el Área Metropolitana de San Salvador tienen sus respectivas Unidades Municipales de la Mujer funcionando, y por el momento se encuentran trabajando con la realización de sus respectivos Planes Municipales de Igualdad, hecho que demuestra la coordinación interinstitucional con el ISDEMU.

El reto siguiente es cómo se incorporará la igualdad entre los géneros en el espacio público y tenencia segura de la propiedad, el cual tiene que ver con la tenencia segura respecto a la vivienda y el suelo, ya que son las más afectadas por situaciones de inseguridad y vulnerabilidad causada por desastres socio -naturales.

Un segundo reto a considerar es la seguridad y movilidad, pues al carecer las mujeres de estos elementos, les limita su derecho a participar plena y libremente como ciudadanas en sus comunidades.

Una comunidad con Diseños urbanos pobres, como calles con mala iluminación y pasajes subterráneos solitarios, hace que las mujeres sean objeto de violencia y ataques sexuales en espacios públicos.

Para la seguridad de las mujeres es necesaria la elaboración de estrategias, prácticas y políticas que busquen reducir la violencia basada en género, incluyendo la vulnerabilidad de las mujeres frente al crimen, pero sobre todo también la inseguridad que a diario enfrentamos miles de salvadoreñas ante el acoso sexual callejero y que se profundiza también en el transporte público.

Además, avances en planes de desarrollo urbano sostenibles e inclusivos, implica retomar los retos de política pública para: el Empoderamiento económico y medios de vida de las mujeres, gobernanza, legislación, asentamientos informales, asuntos de salud pública urbana, Derechos Humanos, Mujeres jóvenes y cambio climático, etc.

Pero ¿De qué manera podemos superar los retos anteriormente señalados?, considero que enfrentándolos desde una coordinación de las instituciones del Estado, por ejemplo desde el Gobierno Central estamos trabajando con el programa “Ciudad Mujer” el cual se implementa como estrategia para el empoderamiento de las mujeres en sus derechos fundamentales para la promoción y goce su Autonomía en lo físico, económico y político.

A través del modelo de servicios especializados, integrados e integrales se ha demostrado el éxito de un proceso de coordinación articulación Estatal.

Tarea nada fácil, pero tampoco imposible, ha implicado grandes esfuerzos de gerencia, monitoreo, formación especializada para garantizar los enfoques, en donde el ISDEMU ha sido pieza fundamental.

Para finalizar les animo a que continuemos transformando esta sociedad hacia una sociedad igualitaria y libre de discriminación.

A que sigamos realizando todos los esfuerzos que sean necesarios para garantizar que las mujeres, las niñas, adolescentes, jóvenes, adultas o ancianas, tengamos las mejores oportunidades de desarrollo, gozando de la igualdad y de una vida libre de violencia.

MUCHAS GRACIAS!!!!!