San Salvador. Jueves, 1 de octubre de 2015. La  Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, presidió hoy -en el marco del Día Internacional de la Persona Adulta Mayor- el acto de lanzamiento de la campaña “Seamos parte del Buen Trato”, coordinada por la Secretaría de Inclusión Social (SIS) e impulsada por el Consejo Nacional de Atención Integral a los Programas de los Adultos Mayores (CONAIPAM), con el fin de sensibilizar y concientizar sobre la valoración y el respeto hacia las personas adultas mayores por parte del funcionariado público y de la población en general.

La proyección de películas, emisión de un spot en las salas de cine; cuñas radiales, charlas y jornadas de sensibilización, así como la realización de foros, conciertos y ferias son parte de las actividades programadas en el marco de la campaña que tendrá una duración de cuatro meses.

“Queremos pedir a todos y todas la importancia de dar a nuestras personas mayores un trato basado en el respeto y la protección de sus derechos, para contribuir a garantizar su autonomía, dignidad y no discriminación”, recalcó la Secretaria Pignato.

Este nuevo esfuerzo de sensibilizar sobre la importancia del buen trato a las personas de edad, se hace necesario por el desconocimiento que existe en la población en general sobre el trato adecuado que debe dispensárseles, incluso en el seno de sus propias familias.

Erróneamente se cree que cuando una persona comienza a envejecer, debe de cesar también en sus actividades a pesar de estar en condiciones de seguir realizándolas. Muchas familias toman esta actitud para “cuidar” de sus madres, padres, abuelos o abuelas, sin tener en cuenta el deseo y la opinión de ellos y ellas. Lo mismo sucede con lo concerniente a la vida sexual y relaciones de pareja entre personas mayores, pues se asume que con los años se pierde interés por estas facetas de la vida y se tiende a infantilizarlas.

Respetar la opinión y decisiones de las personas adultas mayores sobre sus propias vidas, es un ejemplo claro del buen trato que deben recibir, y que muchas veces se pasa por alto a pesar de su obviedad. El envejecimiento no debe anular la autonomía de nadie, sobre todo si se trata de una persona cuya capacidad física y cognitiva no se encuentra mermada; al contrario, debe fomentarse entre las personas de edad, la continuidad de su participación activa en la vida familiar y comunitaria, pues tienen mucho que seguir aportando gracias a su experiencia.

Esta nueva concepción de un envejecimiento positivo y activo, basado en el respeto a la individualidad y los derechos de cada persona sin importar su edad, debe ser también asumido por los funcionarios y funcionarias públicas; pues al tener esa conciencia comenzarán también a adecuar la atención y acciones de sus instituciones para las personas de edad.